San Pacomio

Imprimir

Pacomio nació en Latópolis (Esneh) en torno al año 290, de padres paganos. Fue un soldado romano del siglo IV que luchó en el bando de Majencio en la Segunda Tetrarquía, frente al futuro emperador Constantino. Conoció el cristianismo hacia el año 313, en el transcurso de un viaje a Alejandría, fuertemente impresionado por las cualidades que pudo ver entre los cristianos de aquellas tierras, en especial la caridad. Pacomio había descubierto la vida cristiana como amor y como servicio a los hombres pero después de su bautismo se orientó hacia la vida anacorética. Por ello se pone bajo la dirección espiritual del anciano Palamón que le inicia en dicha vida.

 

Tras una crisis vocacional, al ver la desorientación de muchos anacoretas y los peligros que encerraba la vida solitaria sin ningún aliciente humano, entiende que: "La voluntad de Dios es que te pongas al servicio de los hombres para reconciliarlos con Él". Ensanchó su celda, reunió en torno suyo gran número de discípulos, y con ellos organizó el primer cenobio con todas las características de la vida monástica de comunidad. El primer monasterio pacomiano se fundó alrededor del año 320 en Ta­benesia, localidad de  la Tebaida. Todos vivían en un lugar cercado y bajo una misma regla, obligándose a obedecer a un superior y observando una distribución y regla determinada, escrita por el propio San Pacomio. Se entregaban al trabajo manual y al estudio de  la Sagrada Escritura. Solo había una puerta que era vigilada por el portero designado por el superior. Celebraban la eucaristía con los laicos. La obediencia es el principio fundamental de la orden. El trabajo era fundamental así como la oración. Todo lo que debía hacer el monje estaba escrito en la regla.

El cenobitismo pacomiano se desarrolló rápidamente. Los monjes acudían en gran número al monasterio de Tabenesia. Muy pronto se construyeron otros monasterios que formaron, con la casa madre de la que dependían, lo equivalente a lo que se llamará más tarde una orden religiosa. El propio San Pacomio dirigió ocho monasterios de los cuales era el abad. En vida del santo llegó a contar esta congregación unos 7.000 monjes.

En sus 192 preceptos, la regla de San Pacomio daba las normas prácticas de vida monástica, que sirvieron luego de pauta para otras reglas posteriores. Existía un abad general y otro que se hallaba al frente de cada cenobio y era designado como Pater monasterii. Se procuraba con esmero la debida instrucción espiritual y el progreso ascético de los monjes, para lo cual se establecía la más estricta puntualidad, riguroso silencio, determinadas preces, etc. Todo ello estaba basado sobre la guarda perfecta de la castidad, de la pobreza y de la obediencia a los superiores, así como también sobre el ejercicio de una rigurosa penitencia.

San Pacomio fundó también monasterios de monjas, a petición de su hermana María, que quiso consagrarse por entero al Señor. Hacia el año 340 se levantó el primer cenobio para albergar a las vírgenes consagradas a Dios. Fue construido cerca del monasterio masculino de Tabenesia, pero entre ambas construcciones se deslizaba la anchurosa corriente del río Nilo, que a ningún monje era lícito atravesar, a excepción de un sacerdote y un diácono que en los días festivos iban a celebrar ante las vírgenes los divinos oficios.

En el año 346 se declaró una gran peste en  la Tebaida, y diezmó a los monjes pacomianos. También Pacomio enfermó y murió el 9 de mayo de 346.