El estudio del Islam

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El estudio actual de las religiones pasa por la necesidad de abordar la fenomenología del hecho religioso desde diferentes perspectivas. En síntesis podemos decir que existen tres grandes esferas en toda sociedad humana: religiosa, política y cultural.  

Concretando en el Islam, su cosmovisión da pie a numerosas interpretaciones y a numerosas realidades dentro del mismo en función de qué esfera predomine. Si lo hace la política engloba diferentes ideologías, por ejemplo el Yihadismo, cuyo exponente radical es el terrorismo ejercido con la finalidad de imponer por la fuerza utilizando la violencia una visión fundamentalista del Islam. La esfera religiosa tiene expresiones tan sublimes y dignas de admiración como el sufismo y el misticismo islámico. La esfera cultural impregna la vida de todos los musulmanes y está constituida por un mosaico enorme de tradiciones pues el Islam es practicado por más de 1.500 millones de creyentes en el mundo y la mayoría no son de etnia árabe. Tradiciones, costumbres, folklore, gastronomía, festividades populares, usos, modos, costumbres, ... todo eso forma parte de la cultura musulmana. Cada pueblo tiene las suyas propias. Buena parte de estas culturas penetran en la religión, en la esfera religiosa, de modo y manera que a veces se confunden. Por ejemplo, la ablación del clítoris: no es una práctica islámica, sino que penetró en la religión por influencia cultural de pueblos africanos. Lo mismo cabría decir de la brujería, la nigromancia, etc. Esas prácticas están prohibidas en el Islam pero en algunas culturas ha sobrevivido. Sin ir más lejos, en el cercano Marruecos son habituales los adivinadores del futuro, los curanderos, etc.

Para los musulmanes piadosos dichas actividades son abominables. El propio Mahoma lo prohibió. La esfera cultural es poliédrica y requiere de un estudio profundo y detallado para hacer un juicio de valor sobre el Islam. No existe un Islam sino una diversidad importante dentro del Islam.

Si queremos entenderlo tenemos que estudiar esas tres esferas. Sin dicho ejercicio, todas las aproximaciones a la realidad islámica serían deficientes dando pie a exageraciones de todo tipo, desde el buenismo que representa la corrección política a la demonización de los musulmanes y el odio que representa la islamofobia.

Otro aspecto importante a destacar es que Mahoma no fue el fundador estricto del Islam, puesto que las prácticas musulmanas nacen después de su muerte, en un largo proceso de elaboración dogmática y teológica.

Mahoma era un árabe monoteísta, heredero de la tradición profética de judíos y cristianos, e intentó reformar ciertas prácticas religiosas y sociales que, en su opinión, habían adulterado el mensaje de los profetas anteriores, incluido el mensaje de Jesús de Nazaret, llamado Isha en el Corán. Por tanto, Mahoma fue un reformador religioso y social.

Por tanto, el Islam normativo nace como la reinterpretación de la figura de Mahoma, del Corán y de los Hadices (narraciones sobre dichos y costumbres del profeta). En un proceso largo de expansión geográfica adopta la realidad sociocultural de cada pueblo, conformándose con el paso del tiempo una religión con gran diversidad de divisiones, grupos y sectas.

En próximas postales seguiremos profundizando en estos temas.

Saludos cordiales.