lenguaje inclusivo

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Una de las pruebas de que me estoy haciendo mayor es que muchas cosas del tiempo actual me fastidian. No es que sea un gruñón es más bien que cosas que me rodean me parecen inicuas, vanas, horrendas, o propias de memos. Algún sentimiento más se me despierta en el día a día pero no lo comparto con vosotros.

Y por supuesto incluyo la música, el cine, la literatura y la moda. Pero todo eso, es pasajero; probablemente mis padres pensaron lo mismo de lo que rodeaba a nuestra generación. Me refiero a cambios sociales mas profundos. Cambios que como lluvia fina van calando entre las personas de buena voluntad; personas que, sin darse cuenta van cambiando de forma de pensar mediante el cambio en la forma de hablar.

Hay un gran mundo de temas que me irritan o despiertan los sentimientos ya descritos en torno al mundo del lenguaje. Como siempre, hay gente que se adapta a las modas sin darse cuenta, otros que se creen más modernos por adoptarlo, otros que conscientemente usan el lenguaje como arma de destrucción masiva y luego, me temo, unos pocos que se oponen.

Veamos algunos ejemplos de la vida cotidiana y luego otros en el contexto de nuestra esfera cristiana.

Un grupo de españoles que viven en Cataluña y que quieren separarse de España, están ganando una batalla muy básica: ya no hay Gerona si no Girona o Lérida si no Lleida. Parece algo menor pero han manipulado el idioma para demostrar su fuerza. En español, así como los nombres se dicen (y escriben) en su idioma original, las ciudades y países se dicen y escriben con la ortografía española. Así nadie en su sano juicio dice London si no Londres. Y si un amigo se llama Frank, no se te ocurre llamarle Paco. Pero esos manipuladores del lenguaje han conseguido que el nombre “legal” de esas ciudades se deba escribir y decir en catalán. ¿qué hacemos? ¿peleamos?

Otras veces la manipulación (o perversión) del idioma es menos maliciosa; el ejemplo clásico es el idioma machacado por los comentaristas deportivos. ¡cuánta barbaridad se oye por las calles directamente asimilado de las crónicas del futbol!

Pero hoy, lo que más me enfada es el lenguaje inclusivo. Es otro de los elementos que las fuerzas de mal usa para imponernos una nueva forma de pensar. Está directamente ligado a la ideología de género y al relativismo en su sentido más puro. Os sugiero que prestéis atención a los políticos que se definen progresistas. Son incapaces de avanzar en exponer sus ideas conjugando cada palabra en masculino y femenino: ciudadanos y cuidadanas. ¿qué podemos hacer? ¿peleamos?

Pues yo lo peleo y cada vez que alguien me habla así le insulto suavemente, le corrijo y trato de hacerle ver que, es un bobo embaucado por la moda o una mala persona que quiere un objetivo inaceptable.

Lo malo es que hay un campo en el que me da más pudor pelear, la Iglesia. Desgraciadamente, sacerdotes y otros consagrados no se han vacunado contra esta enfermedad e incluso, tenían síntomas antes de que empezara este ataque: el queridos hermanos y hermanas has sido una coletilla habitual en las homilías desde hace años.

Vale que un comentarista deportivo o un político lo haga, al fin y al cabo, no han estudiado una carrera de la dificultad de la que se estudia en el Seminario. Pero alguien que ha leído a los clásicos, que ha estudiado en los brazos de las mentes más ilustres que ha dado la humanidad, lo hagan, me parece terrible. Y aun peor es que lo hagan los que, siendo conscientes de que esto forma parte del pack relativista, les siguen el juego.

Y esto ha llegado a las alturas en el Vaticano. Alguno habréis leído que se ha anunciado una nueva Encíclica de SS Francisco I y que, tomando una cita de San Francisco, se titulará “Fratelli tutti”. Pues resulta que ya han salido los voceros y altavoceros aclarando que no es una falta de respeto al leguaje inclusivo, pero que al ser una cita literal de S. Francisco de Así, no podían cambiar el título a “Fratelli e Sorelle tutti” que sería lo correcto para no herir la sensibilidad de esas mujeres que no se sienten recogidas dentro de la expresión hermanos que, por muchos siglos, ha servido para recoger tanto a varones como mujeres sin que nadie se enfadara.

Esta pelea, la vamos a perder; de hecho, ya la hemos perdido, pero como los últimos de Filipinas, apurando los últimos cartuchos, seguiremos defendiéndonos de la manipulación del lenguaje hasta el final.

Un abrazo para todas las lectoras, todos lectores y para aquellos que no son ni hombres ni mujeres, etc. Vamos, un abrazo para todos