Consagrados

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Esta semana he tenido la gran suerte de asistir a la consagración de tres diáconos Franciscanos de María. Tres chicos venezolanos que han decidido entregar su vida a Dios. Iban impecables con sus clergyman, traje oscuro y muy bien peinados.

Primero ensayaron para hacerlo bien delante del Cardenal y luego, llegado el momento, todos nos emocionamos, P Javier que ha sido su preceptor todo este tiempo, ellos y yo como espectador.

Me permito llamarles chicos por la diferencia de edad pero, son hombres libres que han decidido entregarse al servicio de Dios y para ello, servirnos a los fieles con todo su tiempo, con todo su amor y su inteligencia fortalecidos por la fe.

Y han elegido porque han sido llamados por Él, han oído la llamada y tras el discernimiento, han decidido seguir esa voz como otros tantos y, esperemos, muchos otros.

Ahora se van a sus destinos, misioneros en tierra cristiana, lejos de su hogar, lejos de la parroquia que les acogió con tanta ternura pero si ejercen esa sonrisa con la tomaron su consagración, si irradian la fe que sus corazones irradiaba en Valencia, dará igual que estén en Indiana o en Santo Domingo, los fieles reconocerán en ellos a sus pastores.

Mucha es la mies y pocos los que la trabajan y nosotros, españoles, que hasta hace “exportábamos” misioneros somos ahora destino de vocaciones de aquellas tierras a las que llevamos la Palabra.