Belenes

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Los Belenes o Nacimientos forman parte de nuestra cultura, aunque no de la de todos los católicos. Mucha gente sabe que la tradición la inició San Francisco de Asís en el siglo XIII y que se consolidó por Italia (bueno, entonces no era Italia si no diferentes territorios, reinos y ciudades estado ) de forma que cuando Aragón empezó a tener presencia primero en el Sur y los Reyes españoles también en el Norte (Milanesado y Franco Condado), la tradición se extendió a España y llegó a su máximo esplendor en el reinado de Carlos III que fue primero rey de Nápoles y al suceder a su hermano Felipe V, trajo a numerosos artistas de esa zona que elaboraron preciosos y lujosos belenes. Desde entonces, en España todas las casas han montado uno en Navidad y en Nochebuena, las familias han rezado delante del Belén.



Lo que no tanta gente sabe es porque San Francisco decidió empezar a montar un Belen. El santo, fundador, y sobre todo, enamorado del Amor, decidió hacer catequesis y teología a través de los Belenes. En esa época, una herejía estaba muy extendida a través de los cataros y albigenses, sobre todo, cátaros. Negaban que Cristo fuera verdadero Dios y verdadero Hombre. Y con gran inteligencia , cada uno desde un ángulo, fueron socavando las bases de esa creencia de forma que era comúnmente aceptado que él realidad Cristo hombre no era más que una fantasía porque Cristo Dios no era corpóreo.

San Francisco, advertido de la herejía, volvió al principio y puso delante de los ojos de la gente sencilla, una representación de un niño recién nacido con su madre y padre, siguiendo la descripción del Evangelio aunque para que la gente lo viera más cercano a su vida cotidiana, añadió un buey y una mula

Con ello quería que la gente “visualizara” que Cristo nació niño y era Dios.

Teología básica y sencilla para gente sencilla.

Pero, ¿no os parece que esta teología es de plena actualidad?