el Cid Campeador

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El Cid campeador es uno de esos personajes históricos que de niños llenaba nuestras fantasías. Le leíamos peleando contra los moros, le leíamos en la catedral de Burgos tomando juramento a su Rey y tantas otras historias. Pero la que más nos hacía sonreír era, la batalla en Valencia, tras su conquista, cuando los moros tratan de recuperar la ciudad y, habiendo muerto ya el Cid, le montan a su caballo, le sujetan con palos y cuerdas y ante la mera visión de esa estampa, los moros salen corriendo. Como se dice, el Cid gana batallas incluso después de muerto.

Algo así ha pasado hace poco con la publicación del documento escrito por el Papa emérito, Benedicto XVI. Ha sido escribir un documento y los moros dentro de la iglesia, salen gritando despavoridos. Pero ¿si es solo un anciano recluido en un convento?

Lo leí en inglés tras su publicación, asistí a la conferencia que PS dio en Machupichu, he vuelto a oír el video y a leer el texto, ahora en español y entiendo porque los de siempre, los enemigos de la Iglesia, están asustados.

La crisis de la pederastia ha sido el gran tema desde que se acabaron las reverberaciones de la Exhortación Amoris Letiticia. El caso, es estar en tensión y distraer la atención de la gente para que no se sepa cuál es el verdadero problema. Que si la comunión de los divorciados, que si el celibato de los sacerdotes, que si el ecumenismo y la comunión de los matrimonios mixtos.

Tantos señuelos, si, son problemas reales pero, en el fondo, señuelos.

Hasta que BXVI coge la pluma (seguro que escribe con pluma y no con bolígrafo ni directamente en el ordenador) y en un ejercicio de abstracción y concisión, resumen en unas 17 páginas, el problema de la Iglesia de hoy. ¡qué luz!

Una vez que no hay moral, y que todo es cuestión de actitud, el relativismo domina y así, el diablo actúa libremente.

Una vez que Dios es un concepto, y no es Él, grano a grano, todo se desmorona y cuando te sientas a pensar, no ves solución, te agarras a los FdM, te agarras a la fe que has construido desde pequeño, a las charlas de tu madre y el ejemplo de tu padre y pero aun así, parece que lo apocalíptico triunfa. Lees la comunicación oficial de la Iglesia y te parece que oficina de prensa de una ONG multinacional.

Pero, una vez más, BXVI es luz en la tiniebla. Le veo montado en su caballo y con su armadura, aunque sepa que es emérito, me da fuerza para seguir peleando y ahuyentar a los moros que se baten al pie de la muralla para asaltar la obra de Dios.