Celebrar correctamente

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Un gran amigo mío, cmpañero de curso, es sacerdote incardinado en la diócesis de Burgos. Ha aceptado la llamada que se le ha hecho desde Finlandia y parte en unos días a vivir allí. Su anterior parroquia burgalesa tiene más fieles católicos que toda Finlandia, pero ese será el menor de sus problemas. Clima, idioma, costumbres, todo diferente. Pido oraciones a mis lectores para que su labor pueda realizarla para mayor Gloria de Dios de la manera correcta.

Este amigo mío merecía la despedida de sus amigos y nos reunimos con nuestras familias un nutrido grupo en el colegio en el que nos formamos. Es un colegio de Bilbao pequeño, apenas 500 alumnos, masculino y con la dirección religiosa espiritual en manos de sacerdotes del Opus Dei. El tamaño del colegio y el ardor de los sacerdotes ha permitido que surjan vocaciones sacerdotales y que muchos al temrinar la escolaridad no olvidemos nuestra formación religiosa.

Aprendimos en el colegio (de nombre Munabe) que la misa era algo imprescindible. Era de asistencia voluntaria pero se podía acudir a diario. Y se celebraba siempre de manera correcta, como si fuera la última a celebrar. Mi amigo Juan, asimiló bien estas cosas y celebró como marca el canon romano. Veamos algunos ejemplos con fotografias.

 

Se celebra con casulla sobre el alba y estola. La casulla será del color que determine la liturgia. Como se celebraba a santos mártires coreanos, era de color rojo.

El altar estaba dispuesto según las las indicaciones litúrgicas de Benedicto XVI con el crucifijo en el centro y cuatro candelabros, aunque sólo se encendieran dos velas. El sacerdote recurrió al lavado en los momentos pertientes, después del ofertorio, tras haber ofrecido a Dios el pan y el vino a consagrar; y tras la Comunión, para eliminar de sus dedos cualquier residuo de hostias.

El colegio dispone siempre de los accesorios apropiados para la celebración. Así, se traslada al altar (el altar siempre está vacío de elementos extraños como flores u otra cosa desaconsejada) con los pertienentes accesorios, velo del caliz y bolsa de corporal como elementos menos acostubrado en las misas que se celebran novus ordo. También detalle de buen gusto la utilización de la cucharilla para verter el agua en el caliz, privilegio español en desuso.

No pretendo con este breve artículo nada más que llamar la atención sobre la gran cantidad de cosas que se pueden lograr haciendo bien nuestra labor cotidiana. Escogiendo bien el colegio de nuestros hijos, enseñandoles la importancia que tiene la eucaristía y su correcta celebración, rezando por nuestros sacerdotes y colocando a Dios cmo nuestra prioridad.