Verano en Menorca

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He pasado unos días en la isla de Menorca con mi familia. No han sido días especialmente intensos en lo espiritual, pero me gustaría compartir algunas anécdotas.

La isla de Menorca tiene dos poblaciones importantes. Al Este, Mahón, con aeropuerto. Al Oeste Ciudadela, con algunas decenas de habitantes más (en ningún caso superan las 30.000 almas). En Ciudadela está la catedral, pequeña pero muy coqueta. Ciudadela dispone de muchas urbanizaciones en la costa hasta muy al sur que pertenecen a la población, y sus capillas dependen de las parroquias de Ciudadela.

 

Los domingos de Julio y Agosto, en Cala´n Bosch, la urbanización más al sur de la isla dependiente de Ciudadela, hay una misa en la pequela capilla de la Virgen del Carmen. Dentro del edificio sólo hay espacio para una pequeñísima sacristía y un templo en el que hay un altar y una imagen. Las sillas se colocan por ello frente al altar en la calle. Nos costó bastante llegar a la capilla. Nadie en la zona sabía indicarnos el lugar. A nadie le sonaba que hubiera una capilla en la zona. Incluso fracasamos al ponernos en contacto con la oficina de turismo de Ciudadela. Finalmente un lugareño nos dijo dónde preguntar pues algo le sonaba. Preguntando en dicho lugar llegamos a la capilla. Por necesidades operativas en los dos domingos que estuve en Menorca el sacerdote que ofició fue el vicario generald e la diócesis. Misas muy correctas con homilías de entidad. La curiosidad la vivimos el segundo domingo. La costumbre del sacerdote es indagar por el origen del pueblo fiel antes de iniciar la misa. Nos llevamos una grata sorpresa doble. Además de una cantidad lógica de veraneantes españaoles hubo escoceses e inglesas. Las inglesas llevaban veraneando allí más de treinta años. ¡Qué gran ejemplo el de estas personas que haciendo frente a las dificultades idiomáticas y de localización del templo se empeñan en acudir a la misa dominical!

Un par de días acudí a misa a la Catedral. La misa diaria se oficia en una capillita en un lateral. Las dimensiones de la catedral son muy modestas. Viendo los fieles asistentes queda claro la idoneidad de no oficiar en el altar mayor. En ambos casos no superaron la veintena los asistentes. Si a la misa de la catedral, oficiando el obispo (al menos uno de los días) sólo asisten 20 personas, en una población de 30.000, es que el catolicismo en dicha diócesis precisa de un revulsivo.

Otro día acudí a la parroquia de San Francisco, muy cerquita de la catedral. Mientras que en la catedral la misa era a las 09:00 y en menorquín, en la parroquia era a las 19:00 y en castellano. El público era el doble, no se si por la hora, por el idioma o porque el sacerdote dijo la misa en menos de 20 minutos minihomilía incluida. Es bueno no querer aburrir al personal y no convertir en eterna una misa, pero la correcta y decorosa celebración exige un tempo. El cura parecía tener una prisa desmedida por vaya usted a saber porqué. El amigo y paisano, también sacerdote, don Orlando, escribe en su Diario sobre las misas de San Pío de Pietralcina: «Su Misa era tan larga que las gentes la evitaban; estando pendientes como estaban de los trabajos del campo, no podían permanecer durante tantas horas en la iglesia, en oración, como él» Y dejó escrito San Josemaría Escrivá "La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto." Aprendamos de los santos.