Primeras críticas

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Resulta inusual la premura con la que han comenzado a hacerse públicas las primeras críticas desde dentro al nuevo Pontífice. Creo que es debido a la decisión del Papa de impregnar su personalidad a su pontificado desde el momento en que salió al balcón. Si el Papa pretende abajarse y hacerse cercano a la grey debe asumir que con el tuteo se le recrimine con más facilidad sus decisiones. Pero no debe olvidar quien opte por la crítica que si hay alguien en el mundo que merezca especial respeto es el Papa, y cualquier crítica que no vaya acompañada del respeto y del amor filial merece ser afeada.

Las críticas se han dirigido a tres aspectos particulares, el reclamo de la pobreza y la humildad, la ausencia de patenas en la comunión y el lavatorio de los pies en la prisión juvenil. Expliquemos un poco cada caso.

 

La pobreza. Desde el inicio Francisco ha optado por reiterar su deseo de mostrar el lado más humilde posible de la Iglesia y del papado. Su aspecto externo, su vestir, los ornamentos litúrgicos, su residencia y sus declaraciones han ido en esa línea. Si por "pobreza" entendemos al desapego a las cosas materiales más que un deseo de miseria material, creo que más que sacar defectos hay que aplaudir esa línea de trabajo. Pero no se debe olvidar que la austeridad en el vestir (propia de un consagrado a  Dios) no debe trasladarse a los oficios divinos. La liturgia es para Dios, y nuestro amor, respeto y agradecimiento a Él debe mostrarse con lo mejor que se tiene. ¿Acaso se puede acudir al banquete de la boda vestido de cualquier manera? ¿Cuando tenemos invitados en casa a comer sacamos el mantel de diario y la cubertería más gastada? Cantemos gloria a Dios, con la boca y con los ornamentos apropiados, que es más cara la calefacción del templo que una casulla digna y en condiciones y unos candelabros mejor inversión que dotar de internet al despacho parroquial. Respecto a la llamativa decisión papal de no vivir en los apartamentos pontificios (en la tercera planta) es curiosamente algo poco original. Se ha presentado como que el Papa renunciaba al lujo del apartamento pontifico sin darse cuenta de que San Pío X decidió no abandonar la humilde habitación asignada tras el cónclave que le hiciera Papa, y por ello desde entonces se ocupaba dicha estancia. Estancia cualquier cosa menos lujosa. Las fotos muestran una habitación con cama mesilla y sillas. Viva el Papa donde le plazca, pero que sus coríferos no lo presenten como gesto de máxima humildad, no pasa de ser un gesto de cara a la galería.

Las patenas. La patena es un plato o disco pequeño poco profundo de metal precioso sobre el que se ofrece a Dios el elemento del pan en el ofertorio de la Misa, y en el que se coloca de nuevo la hostia consagrada después de la fracción. El uso de la patena o bandeja para la comunión de los fieles es de uso obligatorio a la hora de distribuir la comunión a los comulgantes. "La bandeja para la Comunión de los fieles se debe mantener, para evitar el peligro de que caiga la hostia sagrada o algún fragmento" punto 93 del REDEMPTIONIS SACRAMENTUM. Pues bien en las misas que he podido ver del papa Francisco la patena no se utiliza. La norma litúrgica por ello no es obedecida, con la gravedad que implica que desde dónde todos ponen los ojos para imitar se enseñe lo incorrecto. Pero es que no es sólo que es contrario a la norma (aunque ya de por sí, esto es grave) es que además tiene implicaciones teológicas. En la hostia consagrada está Cristo. Pero no sólo en la forma completa, incluso en su más ínfima partícula lo está. De manera que si un pedacito cae al suelo, el cuerpo de Cristo cae al suelo y corre el riesgo de ser pisoteado. Si no se utiliza la patena se lanza un mensaje. Las partículas no merecen el debido respeto y la preocupación del que da de comulgar. Si nos fijamos en las celebraciones de Benedicto XVI, tantas veces vistas como modelos, hay que decir que estas son ejemplares pero no porque sean bellas sino que son ejemplares porque son celebraciones que han seguido los principios litúrgicos.

El lavatorio. Durante la liturgia del Jueves Santo, que celebró en el instituto penal para menores de Casal del Marmo, el Papa Francisco lavó y besó los pies a dos chicas (siendo una musulmana). Esto tiene su importancia. El misal romano dice en referencia al lavatorio de los pies: " 6. Los varones designados, acompañados por los ministros, van a ocupar los asientos preparados para ellos en un lugar visible a los fieles. El sacerdote (dejada la casulla, si es necesario) se acerca a cada una de las personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca." Pocas dudas ofrece el texto y menos interpretaciones. VARONES. "En el Triduo Pascual, si bien es un rito accesorio, el lavatorio de los pies no sólo se muestra como una expresión del mandato del servicio, sino que, al ser todo acto litúrgico un memorial de un acto histórico-salvífico, el sentido más profundo del lavatorio no puede ser un acto teatral moralizante: el servicio y el amor a los hermanos se ponen como ejemplo de conducta, pero dentro de un ámbito litúrgico, con todo lo que implica. (...) Los personajes que intervienen en el lavatorio de los pies tienen que ser, siguiendo la literalidad sexual de la historia salutis, hombres. Cuando es realizada por el Papa en Roma, reviste su sentido sacramental más profundo: los apóstoles eran portadores de la gracia del episcopado. Por tanto, pasar por alto la rúbrica que especifica que los elegidos a ser lavados los pies tienen que ser varones, significa violentar la historia salutis a la que se hace referencia, eliminando el memorial y presentando así un teatro moralizante. Este teatro se construye bajo una eclesiología propiamente protestante: los miembros de la comunidad que son elegidos para que se les laven los pies no son símbolos de los apóstoles, sino delegados representativos de la comunidad, haciendo de dichos elegidos como el «senado» de la comunidad" Tan cierto es esto que decía allá por 2011 don Adolfo Ivorra experto liturgista que basta con leer lo dicho por el Padre Gaetano Greco, capellán de la cárcel de menores Casal de Marmo en la que el Papa Francisco presidió la Misa del Jueves Santo. Explicó que escogió a los representantes de los doce apóstoles en función de su nacionalidad y creencia religiosa, buscando la máxima variedad posible. Su deseo era recordar que el Papa hace un servicio para toda la humanidad. “El Papa que pertenece al mundo, no solo a nosotros los católicos, así que una figura de este tamaño y espesor no es exclusividad de nosotros los católicos, sino del mundo, y era justo que estuviera toda la humanidad presente”. Por tanto un importante error litúrgico en el que se ha visto implicado el Papa.

Mientras el Papa nos regala homilías y sermones de contenido apropiadísimo, certero y emocionante descuida de manera alarmante la liturgia. Yesto no es una cuestión menor.