Interregno

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Se denomina interregno al espacio de tiempo en que un Estado no tiene soberano. Desarrollando un poco la idea diríamos que cuando la vacancia del trono no es un periodo legalmente reconocido previo a la elección del monarca, sino que es una situación irregular fruto de las circunstancias históricas (tras la ejecución de Carlos I en Inglaterra o tras el derrocamiento de Isabel II en España). En definitiva, interregno es una interrupción en la normal sucesión de los monarcas, como los reyes, papas o emperadores.

 

Ahora mismo la Iglesia está viviendo un período muy parecido a un "interregno". El Pontífice ha anunciado su retirada (no por canónica, menos sorprendente) que ha cogido a la maquinaria eclesial sin preparar. Por prudencia y respeto a su sucesor, estos días finales ejerce bajo mínimos. No adopta ninguna resolución de calado; tiempo tendrá su sucesor. Se habla de una encíclica que teniéndola más que perfilada, la ha guardado en el cajón. Hasta ese extremo de prudencia ha decidido llegar.

La sucesión, el mecanismo, no varía si la sucesión es por defunción o por renuncia, pero la actitud de la gente sí. Por ejemplo, si el Papa muere de manera sorprendente, se especulará sobre las causas, pero poco más. Se hablará como siempre de los candidatos, corrientes y la eterna cantinela de la necesidad de actualizarse de la Iglesia (el aggiornamiento). Pero ante una renuncia sorpresiva además de los elementos ya descritos se dan un novedoso proceso. Todo el mundo intenta colar su "agenda". Los mass media tradicionales le hacen el caldo gordo a un laicismo agresivamente condescendiente. En su descaro llegan a inventarse el contenido de un informe sobre el "vatileaks" encargado por el Papa y cuyo contenido sólo conocen él mismo y los tres cardenales autores. Dichos infundios por supuesto dejan a la curia a la altura del barro, mezclando sexo, dinero y poder. Los católicos disidentes tiran hacia sus postulados protestantes. Democratización de la elección episcopal y por ende papal, sacerdocio femenino, comunión a los divorciados, matrimonios gays, fin del capitalismo...

Pero lo pero aún estaba por llegar. La situación en la que se ha situado el Papa es de tal debilidad que los propios cardenales han optado por "crecerse". Saben que el Papa nada hará ya en su contra; saben que la maquinaria vaticana no es muy ágil y saben que hasta finales del mes de Marzo no habrá Papa gobernante. De manera que han aprovechado. Algunos haciendo público su apuesta por el celibato voluntario para los sacerdotes de rito latino. Ha esto se han apuntado dos cardenales, el alemán Lehman y el escocés O'Brien. Este es un tema evidentemente opinable con libertad. Pero es un tema improcedente en este momento de cambio de Pontífice.

Más grave resulta la posición tomada por la conferencia episcopal alemana, que ha optado por ordenar a los hospitales católicos alemanes que dispensen la píldora del día después a aquellas mujeres que hubieran sido violadas, siempre que dichas píldoras no fueran abortivas. Lo cierto es que no se conocen en el mercado dichas píldoras aún, por lo que la orden episcopal además de confundir, genera turbación en los fieles. Debiera ser la Congregación para la Doctrina de la Fe quien emitiese un documento con el que las conferencias episcopales pudieran hablar con propiedad de estos temas; y no adelantarse los obispos alemanes en un ejercicio que parece más para que sus deseos se conviertan en hechos consumados que en una urgente necesidad aclaratoria.

Soy consciente de que todos estamos rezando por el Papa y nuestra Iglesia. Redoblemos nuestras oraciones, pues el Papa lo merece y la Iglesia lo necesita.¡Vaya si lo necesita!