Nuevo consistorio

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Todo parece indicar la inminencia de un consistorio. Benedicto XVI se ha mostrado, en los dos consistorios que ha celebrado, respetuoso con la disposición de Pablo VI que limitaba el número de cardenales electores a 120. En estos momentos ya hay 16 vacantes, si tomamos esa cifra como la ideal. Para finales de Noviembre serían 19 las vacantes, por lo que parece que antes de Diciembre habrá consistorio.

 

Recientemente se han publicado dos artículos de interés, uno por su detallado y razonado texto y el otro por la buena información (contrastada) de su autor que merecen ser leídos. Se pueden sacar algunas conclusiones:

Los cardenales salen de tres “lugares” de la Iglesia: de la Curia Romana, de las sedes residenciales, y de las personas o instituciones a los que el Santo Padre quiere honrar.

Hubo un tiempo en que casi todos los cardenales provenían de la Curia. Desde los años sesenta la proporción de cardenales curiales se ha estabilizado en, aproximadamente, una cuarta parte de los Electores.

Actualmente hay en la Curia 43 organismos de los cuales unos treinta de ellos conllevan el cardenalato. De aquí saldrían 2 o 3 en el nuevo consistorio.

Aunque el Santo Padre podría elegir a quien quisiera en realidad está limitado por las decisiones de los pontífices precedentes. Un Papa se encuentra con una gran cantidad de sedes episcopales cuyos obispos siempre han sido creados cardenales un día u otro. Esto responde a la importancia de estas sedes para la Iglesia en el pasado y en el presente.

Por último siempre hay alguna persona o institución a la que quieren honrar y que los vaticanistas no pueden imaginar. En el consistorio del 2007 Benedicto XVI sorprendió con García-Gasco de Valencia, DiNardo, de Galveston-Houston, Texas y con varios cardenales mayores de 80 años.

Viendo esto uno inevitablemente se pregunta ¿es este sistema tan rígido? ¿No convendría flexibilizarlo un poco? Digo esto porque no creo que sea una regla de oro que quien es apto para una gran diócesis lo sea para el cardenalato, o que quien tenga más dificultades con diócesis problemáticas no pueda ser un gran cardenal 8sin necesidad de ser curial). Así, por ser titulares de sus diócesis fueron nombrados cardenales monseñor Amigo o Martínez Sistach. Sus éxitos diocesanos parecen ser discutidos y como cardenales no han brillado, prueba de que se puede ser obispo de una diócesis que “suponga” el cardenalato, pero no merecerlo necesariamente. Así monseñor Marx, está en boca de todos en las quinielas por ser el titular de Munich, pero otra cosa es si lo merece. Por el contrario, de obispos que lo están haciendo muy bien como monseñor Dominique Rey, obispo de Toulon, nada se dice y ¿tiene sentido esperar a que lo haga muy bien también en una gran diócesis para ser cardenal? Quizá no se maneje tan bien en París como lo hace en Toulon.