El principio del fin

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Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

No sé si estamos en el principio del fin o en el fin del principio, pero sí sé que estamos en un momento decisivo en la historia de la Iglesia. Es como si hubiera llegado la hora de tomar decisiones, después de haberse mostrado unos a otros hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Va a ser decisiva la exhortación pastoral sobre el Sínodo de la Amazonía, de cuyo contenido en este momento hay todo tipo de versiones.

Aunque la batalla se está librando en Alemania, va a ser muy importante saber si el Amazonas aporta agua al Rhin o no lo hace. Me refiero a que no va a ser lo mismo si la exhortación permite la ordenación de casados, si no lo permite o si lo hace con condiciones exigentes y controladas.

De momento, el cardenal de Colonia, Woelki, ha dicho que el Sínodo alemán es una asamblea protestante y que él no va a aceptar sus conclusiones si van contra la doctrina de la Iglesia. El cardenal Müller lo ha definido como un acto suicida. Otro cardenal, alemán también como ellos, Cordes, ha afirmado que el riesgo de cisma es muy grande. Y el cardenal Koch, suizo de lengua alemana, ha desautorizado un documento conjunto de católicos y protestantes alemanes a favor de la intercomunión, alegando que la cena luterana era esencialmente idéntica a la misa católica.

Por parte de los representantes de la “nueva Iglesia”, que es la que manda en el Sínodo alemán, se ha manifestado esta semana el presidente de los laicos de Colonia, que ha contestado a su arzobispo y le ha dicho que lo del Sínodo no hay quien lo pare y que él ha perdido toda autoridad para gobernar la diócesis por oponerse a lo que apruebe la asamblea. Uno nuevo en el debate ha sido un obispo austríaco, que cuatro días después de ser ordenado ha hecho unas declaraciones en televisión pidiendo que se acabe el celibato sacerdotal.

En realidad, lo del celibato sacerdotal o, si se quiere, la ordenación de hombres casados, no es más que el principio. Y no lo digo yo, sino que lo dicen los representantes de la “nueva Iglesia”. Es como un dique de contención, que si se rompe hará imparable todo lo demás. El Papa lo sabe y estoy convencido de que eso está pesando mucho a la hora de aceptar o no, aunque sea para regiones recónditas, la posibilidad de ordenar a casados. Por eso no me parece casualidad que justo esta semana se haya anunciado la publicación de un libro-entrevista al Pontífice, sobre San Juan Pablo II, en el que el Papa argentino dice que está en total sintonía, a propósito del sacerdocio, con su predecesor, el Papa polaco.

En esta semana saldremos de dudas y veremos no sólo lo que dice la exhortación apostólica, sino también cómo reaccionan unos y otros. Sea como sea, estamos en el principio del fin o en el fin del principio. Hay que rezar todavía más y hacerlo especialmente por el Papa. Él humildemente lo pide y es nuestro deber hacerlo.