El Papa, desafiado

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Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Esta semana ha estado marcada por la reunión, en Roma, del Papa con todos los obispos de Chile. En este momento, aún no se sabe qué pasará, aunque se esperan grandes cambios en el Episcopado chileno. Los periódicos de ese país dicen que hasta once obispos, incluido el nuncio, podrían ser sancionados de alguna manera. Sólo se sabe que el Papa les ha dirigido una carta en la que les agradece su disponibilidad para los cambios que vendrán, a corto, medio y largo plazo.

Mientras tanto, en Alemania se ha celebrado la gran fiesta de los católicos, el Katholikentag. En ella se han escuchado cosas absurdas y ofensivas, como las que dijo un conocido humorista protestante, que reclamó su derecho a comer la “oblea” porque al estar casado con una católica pagaba el impuesto religioso. Le contestó el cardenal de Colonia, Woelki, partiendo de sus propias palabras, señalando que es imposible la intercomunión porque jamás para un católico la Eucaristía será una “galleta”, sino el cuerpo y la sangre del Cristo vivo. De todos modos, diálogos ocurrentes aparte, lo más destacado es el desafío público que el cardenal Marx ha hecho al Papa. Digo que ha sido público porque ha tenido lugar en ese contexto y porque los medios lo han recogido con profusión. Si el Papa había creído poder solucionar el problema que el propio Marx había presentado, exigiendo que para la intercomunión hubiera unanimidad y lo que se adoptase en Alemania sirviera para la Iglesia universal, Marx ha rechazado esta orden del Papa y ha afirmado que en este, como en otros asuntos, cada diócesis puede decidir por su cuenta, y que no ve problema en que en una diócesis puedan comulgar los protestantes y, en la de al lado, no. Eso, se mire como se mire, es un desafío abierto y claro a lo que el Papa había dispuesto. Es un pulso, una especie de señalar claramente quién manda aquí. Marx, y con él la mayoría de los obispos alemanes, le han dicho al Papa: si no nos das lo que queremos nos da lo mismo, pues de todos modos lo vamos a hacer igual.

Por si fuera poco, el sucesor del cardenal Lehmann en Maguncia, monseñor Kohlgraf, se ha burlado y a la vez amenazado al pequeño grupo de obispos que se ha opuesto a la intercomunión, diciendo que a ver lo que le va a pasar al cardenal Woelki, de Colonia, cuando sus fieles se le echen encima porque en la vecina Aquisgrán si puedan comulgar los protestantes. Desafían al Papa y amenazan y se burlan de los que se mantienen fieles a la Iglesia. A eso estamos llegando.

Comprendo que lo de Chile, con todo un episcopado sentado en el banquillo de los acusados, ante la mirada del mundo entero, es grave y desde luego muy llamativo. Pero creo que el desafío alemán al Papa es muy serio y puede tener consecuencias irreparables. Una vez más, puede estar ocurriendo que, como hacen los prestidigitadores, distraen nuestra atención por un lado mientras por el otro nos cuelan el truco. Han desafiado al Papa públicamente y lo han hecho precisamente aquellos que se han presentado desde el principio como sus mentores y sus más fervientes aliados. Se ve que cuando no les conviene lo que el Papa dice, dejan rápidamente de ser sus amigos.