Cardenal George, cardenal Cupich, la fidelidad y la capitulación

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Autor: Luis Fernando PÉREZ, periodista

Palabras del cardenal Francis George, arzobispo de Chicago, durante una charla de 2010 a sacerdotes recién ordenados sobre la creciente secularización de la sociedad y la persecución a la Iglesia por mantenerse firme en sus principios:

«Espero morir en la cama, mi sucesor morirá en prisión y su sucesor morirá como mártir en la plaza pública. Su sucesor recogerá los fragmentos de una sociedad en ruinas y lentamente ayudará a reconstruir la civilización como la iglesia lo ha hecho con tanta frecuencia en la historia humana».

El cardenal, que falleció de cáncer el 18 de abrirl del 2014, explicó sus palabras en un artículo publicado en la web de su archidiócesis, que ya fue retirado de la misma, aunque fue recogido por el National Catholic Register. Al final del mismo escribió:

El mundo divorciado del Dios que lo creó y redimió inevitablemente tiene un mal final. Está en el lado equivocado de la única historia que finalmente importa. El Sínodo sobre la Nueva Evangelización está teniendo lugar en Roma este mes porque sociedades enteras, especialmente en Occidente, se han colocado en el lado equivocado de la historia.

El cardenal George fue un claro defensor de los principios no negociables marcados por Benedicto XVI en la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis:

… el culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Obviamente, esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana.

Cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, durante una charla ante la Catholic Theological Union el pasado mes de octubre:

«Es nuestro trabajo llevar a cabo ese discernimiento. Toma tiempo. Implica disciplina. Y lo que es más importante, requiere que estemos preparados para abandonar las creencias preciadas y los prejuicios arraigados desde hace mucho tiempo».

Aunque no está claro a qué “creencias preciadas” se refiere el purpurado, cabe recordar que siendo obispo de Spokane, en septiembre del 2014 prohibió a sus sacerdotes y seminaristas rezar ante las clínicas abortistas durante la campaña de 40 Days for Life (40 Días por la Vida).

Los dos cardenales, los dos arzobispos de la misma diócesis. Apenas unos años de diferencia. Paradigma de la Iglesia en todo el mundo a día de hoy.