El presidente del Episcopado alemán dará la comunión a los protestantes

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En un claro acto, otro más, de desprecio hacia la autoridad de la Santa Sede y en dirección hacia el cisma, el obispo de Limburgo y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (CEA), Mons. Georg Bätzing, ha asegurado que él da la comunión a cualquier protestante que lo solicite, que es exactamente lo contrario a lo indicado por los cardenales curiales Ladaria y Koch.

Mons. Georg Bätzing dijo ayer a los periodistas en una conferencia de prensa que es necesario respetar la «decisión personal de conciencia» de quienes desean recibir la Comunión.

El prelado respondía así a una pregunta sobre una controvertida propuesta de una «intercomunión eucarística» entre católicos y protestantes realizada por el Grupo de Estudio Ecuménico de Teólogos Protestantes y Católicos (conocido por sus iniciales en alemán, ÖAK) en un documento de 2019 titulado «Juntos en la mesa del Señor».

Preguntado sobre cómo respondería si un protestante acudiera a él en busca de la Eucaristía, dijo a los periodistas: «No tengo ningún problema con ello y me veo en línea con los documentos papales», aunque sin indicar a qué documentos se refiere.

Ya ocurre

El obispo, de 59 años, añadió que esto ya es una «práctica» en Alemania «todos los domingos» y que los sacerdotes de su diócesis de Limburgo no se enfrentarían a consecuencias negativas si se le denunciara un caso.

Subrayó que no se debe «invitar simplemente a todo el mundo». Pero aunque no se permite una invitación general a recibir la Eucaristía, dijo que es importante mostrar «respeto por la decisión personal de conciencia del individuo» que busca recibir la Comunión. «No niego la Sagrada Comunión a un protestante si la pide», sentenció.

¿Camino del cisma?

De nada le vale al presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania tanto la carta del cardenal Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe como las declaraciones del cardenal Kurt Koch,  Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los cristianos, en las que niegan que se pueda dar la intercomunión entre católicos y luteranos.

El prelado alemán no pierde ocasión para mostrar su intención de apoyar a quienes quieren hacer de la Iglesia en Alemania una iglesia nacional que actúa independientemente de lo que la Santa Sede indique. Ese es el camino emprendido precisamente por la Asamblea Sinodal, algo de lo que algunos obispos y cardenales alemanes, así como de otros paíseshan advertido que puede desembocar en un cisma.