Stanley Payne denuncia que el Partido Demócrata utiliza las protestas como sus milicias

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Stanley George Payne es un prestigioso historiador e hispanista estadounidense. Es doctor en Historia por la Universidad de Columbia y profesor emérito de Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, donde ostenta la cátedra Hilldale-Jaume Vicens Vives. También es codirector del Journal of Contemporary History, miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias (American Academy of Arts and Sciences) y académico correspondiente de la Real Academia Española de la Historia.

Payne escribe con cierta frecuencia artículos de opinión en los periódicos españoles ABC y El Mundo sobre actualidad hispana. También en la Revista de Libros colabora asiduamente con sus ensayos bibliográficos. Dirigió en la Universidad de Burgos, en julio del 2005, el curso La represión durante la guerra civil y bajo el franquismo: historia y memoria histórica. En 2006 Payne fue el director del curso «La guerra civil: conflicto revolucionario y acontecimiento internacional» en la Universidad Rey Juan Carlos. Está considerado por muchos como el historiador más eminente sobre la República, la Guerra Civil y el Franquismo. Su libro “El régimen de Franco” publicado en 1987 sigue siendo el mejor estudio académico sobre el Régimen.

En esta ocasión analiza brevemente, pero de manera profunda la oleada de iconoclasia que se ha desatado en Estados Unidos.

¿Como es posible que en un país como Estados Unidos, con la excusa del anti racismo, estén actuando con tanta intensidad e impunidad grupos marxistas violentos?

Las protestas o manifestaciones en sí son muy frecuentes, principalmente por parte de las izquierdas. Han sido más frecuentes bajo la presidencia de Trump, y por toda clase de razones. Los alcaldes locales, que tienen la autoridad, son Demócratas en casi todas las grandes ciudades. Por eso suelen presentar cualquier protesta como una iniciativa anti-Trump, algo que ellos favorecen. Aún más con el gran fraude de Black Lives Matter, que ven como cosa suya. Luego los violentos (probablemente de Antifa, y grupos afines) se aprovechan para empezar disturbios, incendios, destrucciones y robos de toda clase. Los alcaldes se encuentran semi atrapados, porque no quieren ponerse en contra de los suyos.

El argumento de antiracismo ha sido muy eficaz, aunque se trata de un racismo al revés, que insiste en tratar a los negros como gente especial que merecen apoyos y privilegios especiales, que deben ser cuidados y apoyados especialmente por el Estado, y que los blancos por ser blancos son “culpables” de algo y deben pagarlo caro. Y los Republicanos son muy parecidos a Rajoy, Casado y el PP, intimidados y cobardes.

¿A qué se debe que pleno siglo XXI resurja esta nueva ola de iconoclasia?

La iconoclastia, como yo mismo he explicado extensamente en otras ocasiones, es una arma política predilecta del progresismo radical en el siglo XXI. No quiero repetir lo que he dicho en otros foros, pero se trata del aspecto religioso de la ideología izquierdista coetánea, que busca la expiación de la culpa y el pecado a través de la condena de la victimización siempre supuestamente causada por las derechas, con la redención lograda por medio de la exaltación de las víctimas, que constituyen así el sacrificio sagrado en la historia. Esto alcanza a convertirse en una especie de eucaristía laica perpetua.

Sobretodo los ataques van dirigidos a estatuas relacionadas con dos momentos históricos: la herencia hispánica y la Confederación. ¿Por qué?

Es fácil identificar, o pretender identificar a la víctimas en la historia, y por eso la historia tiene para ellos solamente la función de ser condenada y cancelada en esta ceremonia eucarística. No hay tal cosa como la historia sino meramente la oportunidad para la denuncia perpetua, lo cual evidencia la redención de los denunciantes, algo como la obra de caridad en el catolicismo. Así eventualmente se logra la santidad, según la idea nueva utópica. Derriban no solamente estatuas de confederados—esclavistas– sino igualmente de los abolicionistas, porque piensan, como revolucionarios, destruir toda la estructura histórica de EEUU. O sea, no es que “se resurja,” sino que es un nuevo movimiento revolucionario que rompe con todo lo anterior.

Esto explica por qué se han derribado estatuas de Colón y Oñate. (La de Gálvez está en el Congreso, presumiblemente un lugar más seguro). No tienen absolutamente nada en contra específicamente de los españoles, se trata meramente de su participación como hombres blancos europeos en la historia de América, historia que piensan abolir. La raza blanca, españoles incluidos, tiene algo de satánica si no se logra su redención a través de esta obra revolucionaria y otras cosas afines.

Esto demuestra lo que usted siempre dijo; que la izquierda global actual ha asumido como uno de sus principios básicos el ajuste de cuentas con el pasado, la imposición del pensamiento políticamente correcto y la relectura del pasado y el presente como una eterna lucha entre opresores y oprimidos…

Esta explicación psicológico-doctrinal se refiere a los elementos más organizados y movilizados, de Antifa y BLM, que han llegado a convertirse en algo parecido a las milicias del Partido Demócrata. Hay muchos otros, muy aburridos y frustrados por la cuarentena, que se dejan contagiar. Algunos no tienen ningún interés en la política per se, sino que sienten un gran placer en estar amotinados, romper, destruir y robar. Eso está psicológicamente demostrado. Y otros que no hacen más que gritar, mientras hay también otros, curiosos, que son principalmente espectadores pero quieren estar cerca de la acción y participar, hasta cierto punto, en la sensación de delirio.