El cardenal Kasper dice que el Papa permitirá que cada país opte por el sacerdocio de los casados

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El cardenal alemán Walter Kasper ha declarado a medios alemanes que, en su opinión, el Papa quiere dejar en manos de las iglesias nacionales la decisión de ordenar a hombres casados, informa La Croix.

El teólogo favorito del Papa, el cardenal alemán Walter Kasper, es personalmente partidario de la ordenación de hombres casados, ‘viri probati’, pero se muestra convencido de que Su Santidad quiere dejar esta decisión en manos de las conferencias episcopales, siguiendo el mismo espíritu de libertad sinodal que se aplica a la comunión de los divorciados vueltos a casar, ha declarado al portal de la Conferencia Episcopal Alemana, Katholisch.de.

«La situación (vocacional) difiere tanto en las distintas partes del mundo que no es posible dar una solución universal uniforme”, señala Kasper. «Cada conferencia episcopal debe primero decidir si es partidaria (de ordenar a casados) y describir cómo piensa aplicarlo. Y luego debe someter sus propuestas al Papa”.

El cardenal, cerebro gris de los sínodos de la Familia que culminaron en la publicación de la exhortación Amoris Laetitia, cree que el Papa mostrará una postura de apertura a las propuestas razonables. “Tengo la impresión de que si sus argumentos están bien fundamentados, serán recibidos positivamente”, dice. “Por tanto ahora la pelota está en el tejado de las conferencias episcopales”.

En lo que se refiere a Alemania y otros países de Occidente, resulta “imperativo y urgentísimo” debatir la posibilidad de ordenar ‘viri probati’ -casados que reúnan una serie de condiciones que les hagan candidatos fiables al sacerdocio-, ya que la carencia de sacerdotes está creando situaciones desesperadas. “Sencillamente, no podemos seguir con la situación actual. Hoy a menudo el sacerdote se ve obligado a gestionar cuatro o cinco parroquias. No tienen tiempo para la labor pastoral”.

La inmigración, que se considera en la jerarquía católica occidental como la panacea para tantos problemas sociales y económicos, no es, curiosamente, solución alguna en este caso, dice Kasper. “Importar sacerdotes de India o África no es realmente una solución”, asegura. “Algunos son buenos, pero en muchos casos las diferencias culturales son demasiado grandes”. ¿No se le ha ocurrido al cardenal y a otros entusiastas de la inmigración masiva procedente del Tercer Mundo aplicar este mismo razonamiento a la sociedad en general?

Como ha desvelado el Instrumentum laboris -tachado de “herético” y “apóstata” por el también cardenal alemán Walter Brandmüller-, y como se esperaba ya universalmente desde su convocatoria, en el próximo Sínodo de la Amazonía se tratará precisamente de esta cuestión de la ordenación de casados. Pero se ve que hay prelados demasiado impacientes para esperar a octubre.