El cardenal Cupich, a favor de dar la comunión a los políticos abortistas

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El cardenal Blase Cupich de Chicago defendió la entrega de la Sagrada Comunión a los políticos pro-aborto y dijo: «Creo que sería contraproducente imponer sanciones, simplemente porque no cambian la mentalidad de nadie».

El cardenal Cupich expresó su posición a raíz de que el obispo Thomas Paprocki de Springfield, Illinois, prohibiera que los legisladores pro-aborto reciban el sacramento de la Sagrada Comunión. Citando el artículo 915 del Código de Derecho Canónico, el obispo Paprocki  dictaminó la semana pasada que los legisladores estatales que trabajan para aprobar el nuevo proyecto de ley sobre el aborto en Illinois no pueden tomar la comunión en su diócesis y que los sacerdotes tienen expresamente prohibido entregar la Eucaristía tanto al presidente del Senado como al vocero de la Casa de Illinois.

El 12 de junio, el gobernador de Illinois JB Pritzker, una persona atea, firmó la Ley de Salud Reproductiva de Illinois (Proyecto de Ley del Senado 25), que reconoce el aborto como un «derecho fundamental» al tiempo que obliga a las compañías de seguros a cubrir los gastos de los abortos. Los católicos que trabajan en la legislatura de Illinois votaron a favor de la ley.

El cardenal Cupich se opone al aborto, y le dice al CNA: «Creo que sería contraproducente imponer sanciones, simplemente porque no cambian la opinión de nadie, pero también se aleja del hecho de que un legislador tiene que negociar un juicio ante Dios, no solo ante el tribunal de un obispo. Creo que eso es mucho más poderoso».

Continuó diciendo: «Siempre he abordado el tema diciendo que la principal responsabilidad del obispo es enseñar, y continuaré haciendo eso».

El obispo Paprocki le dijo a LifeSiteNews en una entrevista reciente: he prohibido a los políticos católicos pro-aborto recibir la Comunión porque estaba preocupado por la «salvación sus almas».

«Como pastor de la Iglesia, me preocupa la salvación de sus almas», dijo Paprocki sobre los legisladores, «así como la salvación de las almas que observan sus acciones y están escandalizados por esto».

«Y si nosotros, como obispos, no decimos nada al respecto», continuó, «eso se suma al escándalo de la gente que piensa: ̏Bueno˝, estos políticos están haciendo cosas que son muy inmorales y muy pecaminosas, y los obispos no dicen nada al respecto. Así que eso lo haría aún peor. Simplemente sentí una obligación o responsabilidad de responder a lo que estaba pasando».

Tanto Cupich como Paprocki indicaron que habían tratado de comunicarse o se habían comunicado con el presidente del Senado, John Cullerton, y el presidente de la Cámara, Michael Madigan, sobre sus posiciones problemáticas. «Tengo conversaciones con ellos, y esas siguen ocurriendo», dijo Cupich, mientras que Paprocki dijo que habló con Madigan y le escribió a él y a Cullerton antes de la firma de la ley.