Juicio contra un ex presidente del Banco Vaticano

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El Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano ha dado comienzo este miércoles 9 de mayo al proceso penal por malversación de fondos y blanqueo contra el ex presidente del Instituto de Obras de Religión, conocido como Banco Vaticano, Angelo Caloia, y el abogado Gabriele Liuzzo.

Tras la lectura de las imputaciones por parte del Canciller del tribunal, se han llevado a cabo los procedimientos preliminares, tras lo cual se escucharon los testimonios. Finalizada la audiencia oral, se ha aplazado la segunda sesión a una nueva fecha.

Además, según dispuso el presidente del Tribunal, se deberán depositar antes del 18 de mayo todas las alegaciones, todas las instancias instructoras por parte de todas las partes procesales.

Este juicio ha comenzado después de la investigación realizada por el Tribunal por una supuesta malversación de fondos en operaciones inmobiliarias en el periodo de 2001 al 2008. con la cesión de "una parte considerable del patrimonio inmobiliario del IOR, con unas pérdidas patrimoniales superiores a los 50 millones de euros". Las investigaciones se iniciaron en 2014, tras la denuncia presentada por el propio IOR y por eso el banco vaticano se presenta como parte demandante en el juicio. En esa gestión también estuvo implicado el exdirector general del IOR, Lelio Scaletti, que falleció antes de que se cerraran las investigaciones.

El ahora enjuiciado Angelo Caloia fue presidente del IOR desde 1989 hasta el 23 de septiembre de 2009, fecha en la que fue sustituido por Ettore Gotti Tedeschi. Este, a su vez, fue destituido en 2012; pocos días después la policía italiana fue a hacer un registro a su casa para investigar, por orden de un juez de Nápoles, un turbio asunto de comisiones ilegales en la venta de helicópteros a India relacionado con el grupo Finmeccanica y la Liga Norte. Gotti Tedeschi respiró tranquilo: “¡Ah un registro! He pensado que veníais a pegarme un tiro”. Poco después, los policías, dirigidos por el capitán Pietro Raola Pescarini, encontraban entre las pertenencias del banquero “un par de dossiers dirigidos a los amigos de más confianza”, a quienes ya habría advertido de viva voz: “Si me asesinan, buscad en estas cartas”. Se trata de centenares de páginas sobre importantes personajes de la Santa Sede, como el citado cardenal Bertone o el secretario particular del Papa, George Gänswein, con los que Gotti Tedeschi habría hablado, entre otros asuntos, sobre el gran escándalo del blanqueo de capitales en el Banco Vaticano.

En febrero de 2013, el mismo mes en que renunció el Papa Benedicto XVI, Gotti Tedeschi fue sustituido por el abogado alemán perteneciente a la Orden de Malta Ernst Von Freyberg. Su nombramiento no duró mucho. Apenas un año después, en 2014, el Papa Francisco destituyó a Von Freyberg y nombró a Jean-Baptiste de Franssu como nuevo presidente. Tampoco duró mucho; apenas un año más tarde fue sustituido por Gian Franco Mammi, que sigue en el puesto.

Pero los escándalos en el Banco vaticano no se limitan al baile de presidentes. En 2017, el colaborador más cercano del presidente, Giulio Mattietti, fue «escoltado» desde su oficina hasta la puerta de Santa Anna, fuera del Vaticano, sino darle tiempo a que recogiera sus pertenencias. Desde hacía dos años, Mattietti era el «Adjunto al Director General con funciones delegadas». Francisco comunicó personalmente el nombramiento durante su única visita a este banco. Y aunque el Papa aclaró que se trataba de una medida provisional, después de dos años Mattietti ejercía las funciones del vice director del banco.

Poco antes de la fulminante destitución de Mattietti, había sido despedido Libero Milone, revisor general de la Santa Sede. El motivo de su despido fue, supuestamente, haber encargado a una sociedad externa actividades investigativas sobre la vida privada de personas de la Santa Sede, entre los cuales figurarían el actual sustituto de la Secretaría de Estado.

En julio de 2013, poco después de la destitución de Gotti Tedeschi, dimitieron el director del Banco, Paolo Cipriani, y su número dos, Massimo Tulli, días después del arresto del jefe de contabilidad de un dicasterio vaticano, Nunzio Scarano, acusado de fraude y corrupción en una investigación sobre supuestas irregularidades del banco.