Text Size
Martes, Abril 23, 2019
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

blog-credo2

REZAR

Rezar es mucho más difícil de lo que parece. Y parece fácil porque desde pequeños, nos enseñan y somos capaces de recitar el Credo mientras pensamos en el partido de ayer o en la compra de esta tarde.

Pero la verdad es que la oración que trasciende, aquella con la que cuando acabas sientes luz alrededor, es muy infrecuente para el común de los mortales. Y de nuevo el Papa nos quiere guiar en este tema como declaró en la Audiencia del 4 de Mayo (El texto publicado puede encontrarse en www.vatican.va buscando Audiencia 4 de Mayo en el buscador) y anticipa que irá dictando nuevas lecciones.

Listado de Blogs Católicos Online

CONFIRMACION

Ayer fui padrino de mi hijo en su Confirmación, tiene 17 años y otros 80 chicos le acompañaban.

Para un padre es muy emocionante que tu hijo de forma espontánea quiera confirmarse, como lo es que te pida que seas su padrino y al final, acercarte al altar con él vestido con traje azul y corbata y ver cómo le imponen el crisma mientras dices su nombre. Te vienen a la cabeza tantos momentos que seguro todos hemos pasado.

Acostarle y rezar con él el Jesusito de mi vida, oración común de todos pero que en cada casa tiene pequeñas adaptaciones. Cómo olvidar cuando juntos pedíamos aquello de “ayúdame a ser un niño bueno, bueno, bueno”

O enseñarle a santiguarse y explicarle que cuando se hace la señal de la cruz en la frente es para borrarle los malos pensamientos, en la boca las malas palabras y el corazón los malos sentimientos. Y susurrarle que cuando sea mayor se lo enseñará a sus hijos.

Ayudarle a preparar la confesión, lleno de nervios y pudor: “Ave María Purísima, hace tanto tiempo que no me confieso”…

Pero ayer fue su decisión, su responsabilidad, su libertad bien ejercida. Los sociólogos y los antropólogos, dirán que esto es un rito de iniciación a la madurez, equivalente a los de las tribus cuando quieren autorizar a un joven a que salga a cazar o aceptar que ya la chica ya está en edad fértil.

Para nosotros los cristianos es más, mucho más. Es el acto de libertad por el que un joven, por primera vez se enfrenta a una decisión en relación con lo más íntimo, con su fe, y decide comprometerse. Ese joven que decide libremente comprometerse acaba de ejecutar un acto de madurez. A partir de ahora tiene que saber que dispone de una libertad para usar su cuerpo, su mente y su alma. Pero también asume una responsabilidad. Hoy, en unos momentos en los que la libertad es la reina y la responsabilidad es la gran ausente, tengo que decir a mi hijo que estoy orgulloso de él pero también tengo que decirle que ser libre es muy duro y que la responsabilidad inherente a la libertad de la que disfruta le hará pagar precios a lo largo de su vida.

Como padre tengo la sensación de triunfo por haber llegado hasta aquí con él (como ya hice con su hermana mayor) y una vez más tengo que dar gracias a Dios por darme la oportunidad de haber disfrutado del día de ayer.

Y como cristiano, es esperanzador ver a 80 chicos de esa edad tan difícil tomar el mismo camino con alegría, se veía en sus caras. Daban ganas de gritarles: seguid trabajando en arreglar el mundo, borrad los errores que vuestros mayores hemos cometido y pasad el testigo a vuestros hijos.

Listado de Blogs Católicos Online

los amó hasta el extremo

La lectura del Evangelio siempre deja un impacto en el lector. Y desde luego, el Evangelio de San Juan para el Jueves Santo tenía que ser algo especial. Atendiendo en Misa, una frase me emocionó y al llegar a casa he querido leerla otra vez:

Listado de Blogs Católicos Online

Juan Pablo II

he recibido un email que quiero compartir

Testimonio ante la muerte del Papa Juan Pablo II

 

CIUDAD DEL VATICANO , sábado, 2 de abril de 2011 (ZENIT.org).- En el sexto aniversario de la muerte del Papa Juan Pablo II, y a sólo un mes de su beatificación, presentamos el testimonio del ceremoniero pontificio monseñor Konrad Krajewski, publicado en "L'Osservatore Romano".


Estábamos de rodillas en torno al lecho de Juan Pablo II. El Papa yacía en penumbras. La suave luz de la lámpara iluminaba la pared pero él era bien visible. Cuando llegó la hora de la que, pocos instantes después, todo el mundo habría sabido, de improviso el arzobispo Dziwisz se levantó. Encendió la luz de la habitación, interrumpiendo así el silencio de la muerte de Juan Pablo II. Con voz conmovida, pero sorprendentemente firme, con el típico acento de montaña, alargando una de las sílabas, comenzó a cantar: "A Ti, oh Dios, te alabamos, a Ti, Señor, te confesamos". Parecía un tono proveniente del cielo. Todos mirábamos maravillados a monseñor Stanislaw [su secretario personal nde.]. Pero la luz encendida y el canto de las palabras que seguían - "A Ti, eterno Padre, toda la tierra te venera..." - daban certeza a cada uno de nosotros. He aquí - pensábamos - que nos encontramos en una realidad totalmente diversa. Juan Pablo II ha muerto: quiere decir que él vive para siempre. Aunque el corazón sollozaba y el llanto estrechaba la garganta, comenzamos a cantar. Ante cada palabra nuestra voz se volvía más segura y más fuerte. El canto proclamaba: "Vencedor de la muerte, has abierto a los creyentes el reino de los cielos".
Así, con el himno del Te Deum, glorificamos a Dios, bien visible y reconocible en la persona del Papa. En cierto sentido, esta es también la experiencia de todos aquellos que lo encontraron en el curso de su pontificado. Quien entraba en contacto con Juan Pablo II, encontraba a Jesús, a quien el Papa representaba con todo de sí mismo. Con la palabra, el silencio, los gestos, el modo de orar, el modo de entrar en el espacio litúrgico, el recogimiento en sacristía: con todo su modo de ser. Se lo notaba inmediatamente: era una persona llena de Dios. Y para el mundo se convirtió en signo visible de una realidad invisible. También a través de su cuerpo destrozado por el sufrimiento de los últimos años.
A menudo bastaba mirarlo para descubrir la presencia de Dios y, así, comenzar a rezar. Bastaba para ir a confesarse: no sólo de los propios pecados sino también de no ser santos como él.
Cuando dejó de caminar y, durante las celebraciones, se volvió totalmente dependiente de los ceremonieros, comencé a darme cuenta de que estaba tocando a una persona santa. Tal vez hacía irritar a los penitenciarios vaticanos cuando, antes de cada celebración, iba a confesarme, siguiendo un imperativo interior y sintiendo una fuerte necesidad de ello. Tenía necesidad de recibir la absolución para estar junto a él. Cuando se está junto a una persona santa, cuando el hombre de algún modo toca la santidad, esta se irradia en toda la persona. Pero, al mismo tiempo, se experimenta sobre la propia piel también la tentación: evidentemente al espíritu maligno no le gusta el aire de santidad. Cuando, hacia las tres de la madrugada, salí del apartamento del Palacio Apostólico, en Borgo Pio había una multitud de gente: caminaba en el silencio más recogido. El mundo se había detenido, se había arrodillado y había llorado.
Estaba quien lloraba sólo por el hecho de haber perdido a una persona amada y luego volvía a casa así como había venido. Y estaba quien, a las lágrimas exteriores, unía las interiores, que surgían del sentirse inadecuados e infieles frente al Señor. Este llanto era bendito. Era el comienzo del milagro de la conversión. En todos los días sucesivos, hasta el funeral del Papa, Roma se convirtió en un cenáculo: todos se comprendían, aún si hablaban lenguas diversas.
Estuve en contacto con el Papa por siete largos años: durante su vida, pero también cuando su alma se separó del cuerpo. En el momento de la muerte quedaron con nosotros sólo los restos mortales que se transformarán en polvo: el cuerpo se desvanece y la persona es acogida en el misterio de Dios.
Entre las tareas de los ceremonieros está también la de encargarse del cuerpo del Papa difunto. Lo hice por siete largos días, hasta el funeral. Poco después de su muerte, vestí a Juan Pablo II junto a tres enfermeras que lo habían seguido por largo tiempo. Si bien ya había transcurrido una hora y media del deceso, ellas continuaban hablando con el Papa como si estuviesen hablando al propio padre. Antes de ponerle la sotana, el alba, la casulla, lo besaban, lo acariciaban y lo tocaban con amor y reverencia, precisamente como si se tratase de una persona de familia. Su actitud no manifestaba sólo la devoción al Pontífice: para mí representaba el tímido anuncio de una beatificación cercana. Tal vez es por esto que no me he dedicado nunca a rezar intensamente por su beatificación, desde el momento en que ya había comenzado a participar.
Cada día celebro la Eucaristía en las Grutas Vaticanas. Observo cómo los empleados de la basílica y todos aquellos que se dirigen al trabajo en los diversos dicasterios y oficinas del Vaticano, los gendarmes, los jardineros, los choferes, comienzan la jornada con un momento de oración frente a la tumba de Juan Pablo II: tocan la lápida y le dan un beso. Y así todas las mañanas.
Desde el 2000 el Papa había comenzado a debilitarse cada vez más. Tenía grandes dificultades para caminar. Preparando el gran Jubileo con el arzobispo Piero Marini esperábamos que al menos pudiese abrir la puerta santa. Era casi imposible pensar en el futuro. Mientras me encontraba en las montañas polacas, una vez escuché esta afirmación: "Todavía no nos conocemos porque no hemos sufrido juntos". Con monseñor Marini participamos por cinco largos años en los sufrimientos del Papa, en su heroico combate consigo mismo para soportar el sufrimiento. Me vienen a la mente las palabras del salmo 51: "Purifícame con el hisopo y quedaré limpio", que se pueden entender también así: "Tócame con el sufrimiento y seré puro".
Estar con Juan Pablo II quería decir vivir en el Evangelio, estar dentro del Evangelio. En los últimos años del servicio junto a él me di cuenta de que la belleza está siempre ligada al sufrimiento. No se puede tocar a Jesús sin tocar la cruz: el Pontífice estaba tan probado, se puede decir martirizado por el sufrimiento, pero tan extremadamente bello, en cuanto que con alegría ofreció todo esto que había recibido de Dios y con alegría restituyó a Dios todo lo que de Él había tenido. La santidad, de hecho, - como decía la Madre Teresa de Calcuta - no significa sólo que nosotros ofrecemos todo a Dios sino también que Dios toma de nosotros todo aquello que nos ha dado. El atleta que caminaba y esquiaba en las montañas ahora había dejado de caminar; el actor había perdido la voz. Poco a poco se le había quitado todo.
Antes de comenzar las exequias, monseñor Dziwisz y monseñor Marini cubrieron el rostro del Papa con un paño de seda, un símbolo de muy profundo significado: toda su vida estuvo cubierta y escondida en Dios. Mientras realizaban este gesto, estaba junto al ataúd y tenía en la mano el Evangeliario, otro signo fuerte. Juan Pablo II no se avergonzaba del Evangelio. Vivía según el Evangelio. Resolvía según el Evangelio todos los problemas del mundo y de la Iglesia. Según el Evangelio construyó toda su vida interior y exterior.
El misterio de Juan Pablo II, es decir, su belleza, se expresa muy bien a través de la oración del Papa Clemente XI que se encontraba en los antiguos breviarios: "Quiero todo lo que Tú quieres, lo quiero porque Tú lo quieres, lo quiero cómo y cuándo Tú lo quieres". Quien pronuncia estas palabras con el corazón se vuelve como Jesús que, humilde, se esconde en la hostia y se ofrece para ser consumado. Quien hace propias estas palabras comienza a vivir con el espíritu de adoración del Santísimo Sacramento.
Siguiendo al Pontífice en los viajes apostólicos, durante los largos vuelos, me preguntaba a menudo: ¿dónde está el centro del mundo?
Trece días después de su elección, con algunos de sus colaboradores, el Papa se dirigió cerca de Roma a la Mentorella, donde está el santuario de la Madre de las Gracias. Preguntó a sus compañeros de viaje: "¿Qué es más importante para el Papa en su vida, en su trabajo?". Le sugirieron: "¿Tal vez la unidad de los cristianos, la paz en Oriente Medio, la destrucción de la cortina de hierro...?". Pero él respondió: "Para el Papa lo más importante es la oración".
En mi país existe este dicho: "El rey está desnudo frente a los ojos de sus siervos". Cuanto más comenzábamos a conocer a Juan Pablo II, tanto más estábamos convencidos de su santidad, la veíamos en cada momento de su vida. Él no oscurecía a Dios. Si quisiera indicar lo más importante para la vida sacerdotal y para cada uno de nosotros, mirándolo a él podría decir: no cubrir ni ofuscar a Dios con uno mismo sino, al contrario, mostrarlo y convertirse en el signo visible de su presencia. A Dios nadie lo ha visto, pero Juan Pablo II lo hizo visible a través de su vida.
Cuando rezaba, tuve la impresión de que se echaba a los pies de Jesús. Cuando rezaba, sobre su rostro era visible la entrega total a Dios. Era realmente transparente: era, por usar una imagen poética, como el arco iris que une el cielo con la tierra, y su alma corría por las escaleras de la tierra al cielo. Vuelvo ahora a la pregunta: "¿Dónde está el centro del mundo?".
Poco a poco comencé a darme cuenta de que el centro del mundo estaba siempre donde yo me encontraba con el Papa: no porque estaba con Juan Pablo II sino porque él, en cualquier lugar que se encontrase, rezaba. Entendí que el centro del mundo está donde yo rezo, donde yo estoy junto a Dios, en la más íntima unión que existe: la oración. Estoy en el centro del mundo cuando camino en la presencia de Dios, cuando "en él vivo, me muevo y existo" (cfr. Hechos de los Apóstoles 17, 28). Cuando celebro o participo en la Eucaristía estoy en el centro del mundo; cuando confieso y cuando me confieso, en el confesionario está el centro del mundo; el lugar y el tiempo de mi oración constituyen el centro del mundo porque, cuando rezo, Dios respira dentro de mí. El Papa permitió a Dios respirar a través de él: cada día pasaba mucho tiempo frente al tabernáculo. El Santísimo Sacramento era el sol que iluminaba su vida. Y él, frente a aquel sol, iba a calentarse con la luz de Dios. La vida de Juan Pablo II estaba entretejida de oración. Tenía siempre entre los dedos la coronilla del rosario, con la cual se dirigía a María confirmando su Totus tuus.
Una vez, después del accidente de 1991, el cardenal Deskur llevó al Papa un recipiente con agua bendita de Lourdes y le dijo: "Santidad, cuando lave la parte que duele, deberá rezar el Ave María". Juan Pablo II respondió: "Querido cardenal, yo digo siempre el Ave María".
Mi tarea en la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas consiste en cuidar, bajo la guía del maestro, las celebraciones pontificias, y no en escribir artículos o preparar conferencias. Así ha sido por trece años. Después del 2 de abril de 2005, cuando alguien me pide que de testimonio de Juan Pablo II, respondo a menudo: "¡Sí, con gran alegría!". E invito a tomar parte cada jueves en la misa frente a su tumba en las Grutas Vaticanas. Así como invito a dirigirse a la iglesia del Espiritu Santo en Sassia, donde cada tarde se recita la coronilla de la Divina Misericordia seguida del Vía Crucis. Cada jueves a la tarde se encuentran en mi apartamento sacerdotes que trabajan o estudian en Roma, religiosas y laicos. Juntos rezamos las Vísperas, oramos y nos sentamos en la mesa común. Reunirse en oración y estar juntos para reencontrarnos en el centro del mundo: esto lo he aprendido de Juan Pablo II.
No me extraña que el Papa sea beatificado en el domingo de la Divina Misericordia, si bien es una sorpresa de la Providencia el hecho de que este año coincida con el 1º de mayo. De este modo, aquel día se hablará principalmente de santidad. Benedicto XVI y Juan Pablo II transformarán aquella ocasión en un evento religioso inédito en la historia: una procesión de mayo hacia la santidad y la oración.

--
P. Miguel Ángel de la Madre de Dios ocd

e quiero compartir con vosotros:

Página 66 de 74

66
articulos
Prev Next

Hijos del sol y de la luz

Autor: Manuel MORALES, agustino

Me pasa un amigo su libro de trofología (la ciencia de la alimentación), y leo esta sentencia: “El hombre es hijo del sol(...)

Leer más...

El mayor dolor y el mayor amor

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

“¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? Mirad si hay dolor como mi dolor”, escribe el profeta Jeremías (Jer 1, 12),(...)

Leer más...

Raíces, flores y frutos del mal

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Al leer y releer el ensayo de 19 páginas del Papa Benedicto XVI sobre las causas de la pederastia en el clero, he(...)

Leer más...

Pascua amarga en China

Autor: Sandro MAGISSTER, periodista

El régimen chino aplica su Leer más...

Escuchar y enseñar

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Posiblemente siempre ha pasado igual. Hay términos o conceptos que se ponen de moda y que se convierten en banderas discutidas, defendidos por(...)

Leer más...

Carta abierta al cardenal Reinhard Marx

Autor: George WEIGEL, escritor

Su Eminencia, he seguido con interés su reciente anuncio de un(...)

Leer más...

Los nuevos mártires de África

Autor: Kofi ADZAKLUI-TUME, religioso FM

Seis mil cristianos de Nigeria han sido asesinados por los musulmanes en los últimos meses. Ante esta tragedia, lo primero que me pregunto es ¿por qué(...)

Leer más...

Pederastia y diálogo con el islam

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Casi con un pie en el avión que le lleva a Marruecos, país de abrumadora mayoría musulmana que visitará este fin de semana,(...)

Leer más...

Odio teológico

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

En la peregrina y biliosa petición de desagravio a los «pueblos originarios» de Andrés Manuel López Obrador vuelve a probarse que(...)

Leer más...

La amenaza alemana

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Mirando hacia atrás sobre lo ocurrido en estos seis años de pontificado del papa Francisco, se puede percibir que hubo, casi desde el(...)

Leer más...

La astucia del cristiano

Autor: Osman RAMOS, sacerdote Franciscano de María

“Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”(Mt 7,(...)

Leer más...

Los bosques y la educación

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Para la celebración del Día Internacional de los Bosques, que tiene lugar cada 21 de(...)

Leer más...

Iglesia católica, ¿dónde estás? El grito…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Un padre misionero que está en la(...)

Leer más...

El ejemplo de San José

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Tal y como está la situación de(...)

Leer más...

La Compañía de Jesús a la deriva. La acu…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

“Me parece que estoy en buena Compañía…”.(...)

Leer más...

Después de las condenas de los cardenale…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

En Australia el cardenal George Pell ha(...)

Leer más...

Venimos de muy lejos

Autor: Manuel MORALES, sacerdote agustino

¡Qué lejos de la orilla empieza hoy este mar de Cádiz a dejar sus espumas, serenamente, lentamente, para que el sol espléndido de esta mañana feliz(...)

Leer más...

La fe del cristiano

Autor: Osman RAMOS, sacerdote Franciscano de María

Lo que les ha ocurrido a tantos eclesiásticos que hoy nos están proponiendo ir en contra de Cristo y de(...)

Leer más...

Cuaresma, tiempo de misericordia

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Aunque cada semana hay noticias -por ejemplo, esta semana, una nueva acusación contra el cardenal Pell o la condena a seis meses de(...)

Leer más...

Matemáticas para esta Cuaresma

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Estamos en Cuaresma. ¿Aprovecharemos esta ocasión para crecer en la sobriedad solidaria? La tradicional ascesis(...)

Leer más...

Las dimensiones de un crimen

Autor: Enrique ÁLVAREZ, periodista

Hace mucho tiempo que perdí la capacidad de creer que sea(...)

Leer más...

La "bomba" Pell

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

La cumbre sobre abusos a menores por parte del clero estuvo precedida por un hecho que pretendía lanzar el mensaje de que la(...)

Leer más...

Sobre la teología del "cómo"

Autor: Stefano FONTANA, catedrático

En la doctrina de la Iglesia el qué(...)

Leer más...

La ira de Dios no es tabú. La admite tam…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Mientras la atención del mundo está atraída(...)

Leer más...

El doble juicio del cardenal Pell

Autor: Carlos ESTEBAN, periodista

El veredicto de culpabilidad contra el cardenal Pell en Australia, que será recurrido, plantea interrogantes graves sobre la presión mediática en juicios sobre(...)

Leer más...

Mujeres

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

El 8 de marzo se ha convertido desde hace años en un referente mundial para(...)

Leer más...

La lección de Caín y Abel

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

La cumbre sobre pederastia en la jerarquía de la Iglesia, que se ha celebrado en Roma, ha tenido como concepto clave por parte(...)

Leer más...

Segundo día de la cumbre. Con nuevas acu…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

A continuación presentamos cinco apuntes del cuaderno(...)

Leer más...

En la cumbre, la homosexualidad es tabú.…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

El 21 de febrero, en la mañana(...)

Leer más...

Dirección espiritual en tiempos sin dire…

Autor: Osman RAMOS, sacerdote FM

No es necesario que describa con detalle los tiempos difíciles, llenos de confusión y ambigüedad y, en muchos casos, llenos de cobardía(...)

Leer más...

Culpabilizar a las víctimas

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

De nuevo una semana con muchas noticias, de las que voy a comentar sólo dos. La primera es la carta que el Papa(...)

Leer más...

"Tolerancia cero": Santo y seña de una I…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Dos son los pecados para los que,(...)

Leer más...

Autodeterminación

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

Nuestra época vincula(...)

Leer más...

Manos Unidas, cinco panes y dos peces

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

La primera “Campaña contra el Hambre” lanzada por Manos Unidas tuvo lugar hace ya 60(...)

Leer más...

Del cardenal Müller, una declaración de …

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

 

Leer más...

Un viaje histórico

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Pasan tantas cosas, no digo en una semana sino a veces en un solo día, que resulta difícil elegir una para comentarla. Por(...)

Leer más...
Español (spanish formal Internacional)English (United Kingdom)
blog
blog-rojobilbao
 
blog-credo
 
blog-biografia 
blog-Islam
 
 enlaces 

tvonline misadeldiafranciscanosdemarialibroslibresNUEVAWEB-franciscanos-4