Text Size
Lunes, Junio 21, 2021
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

Mi tiempo en prisión

Autor: George PELL, cardenal prefecto emérito de la Secretaría de Economía del Vaticano

Hay mucha bondad en las cárceles. A veces, estoy seguro, éstas pueden ser el infierno en la tierra. Yo tuve la suerte de ser mantenido a salvo y de ser bien tratado. Me impresionó la profesionalidad de los agentes penitenciarios, la fe de los reclusos, y la existencia de un sentido de la moral incluso en los lugares más sombríos.

Estuve en régimen de aislamiento durante trece meses, diez en Melbourne, y tres en la prisión de Barwon. En Melbourne, el color del uniforme de la prisión era verde, pero en Barwon se me asignó el color rojo brillante de los cardenales. Fui condenado en diciembre de 2018 por abusos sexuales a menores, a pesar de mi inocencia, y a pesar de la incoherencia del caso del Fiscal de la Corona contra mi. Finalmente (en abril de este año), la Corte Suprema Australiana anuló mi condena por unanimidad. Mientras tanto, había empezado a cumplir mi sentencia de seis años.

 

En Melbourne viví en la Célula 11, Unidad 8 de la quinta planta. Mi celda tenía unos 7 metros de largo y unos dos de ancho, lo suficiente para mi cama, que tenía una base dura, un colchón no demasiado grueso, y dos mantas. A la izquierda de la entrada había unos estantes bajos con un hervidor de agua, una televisión, y espacio para comer. Enfrente del pasillo estrecho había un lavabo con agua caliente y fría y una ducha con agua caliente. A diferencia de muchos hoteles lujosos, tenía una buena lámpara de lectura sobre mi cama. Ya que un par de meses antes de entrar en prisión me habían puesto prótesis en ambas rodillas, usaba un bastón y me proporcionaron una silla de hospital más alta, que fue una bendición. Las regulaciones sanitarias requieren que cada recluso pase una hora fuera al aire libre cada día, así que me permitieron pasar dos horas y media en Melbourne. En ningún lugar de la Unidad 8 había cristales transparentes, así que sólo podía saber si era de día o de noche, pero no mucho más desde mi celda. Nunca vi a los otros once reclusos.

Ciertamente los oía. La Unidad 8 tenía doce pequeñas celdas a lo largo de una pared exterior, con los reclusos «ruidosos» en un extremo. Mi celda estaba en el extremo «Toorak», llamado así por el barrio rico de Melbourne, exactamente igual al extremo «ruidoso» pero generalmente sin los golpes ni los gritos, sin los angustiados y enfadados, que eran con frecuencia drogadictos, especialmente adictos a la metanfetamina. Solía sorprenderme la cantidad de tiempo que aguantaban golpeando con sus puños, pero un agente me explicó que daban patadas en el suelo como caballos. Algunos inundaban sus celdas o las ensuciaban. De vez en cuando llamaban a los perros policía o tenían que usar gases contra ellos. Durante mi primera noche creí oir a una mujer llorar; otro prisionero llamaba a su madre.

Estuve en aislamiento por mi propia seguridad, ya que los convictos por abusos sexuales a menores, especialmente los clérigos, pueden ser objeto de ataques físicos o maltrato en prisión. Sólo una vez fui amenazado de esta forma, cuando estaba en una de las dos áreas adyacentes para ejercicios, separadas por una pared alta, con una abertura a la altura de la cabeza. Mientra paseaba por el perímetro, alguien me escupió a través del alambre de la abertura y empezó a insultarme. Fue algo inesperado, así que volví furioso a la ventana a enfrentarme con el que me insultaba y le reprendí. Se quitó de mi vista pero continuó ofendiéndome, llamándome «araña negra» y otros términos poco agradables. Tras mi reprimenda inicial, permanecí en silencio, aunque dije después que no saldría a ejercitarme si ese individuo iba a estar en el área contigua. Un día o dos más tarde, el supervisor de la unidad me dijo que el joven que me había ofendido había sido cambiado de sitio, porque había hecho «algo peor» a otro recluso.

En unas cuantas ocasiones durante el largo confinamiento entre las 4:30 de la tarde hasta las 7:15 de la mañana, fui acusado e insultado por otros reclusos de la Unidad 8. Una tarde oí una acalorada discusión sobre mi culpabilidad. El que me defendía dijo que estaba preparado para apoyar a un hombre que había sido públicamente apoyado por dos Primeros Ministros. La opinión sobre mi culpabilidad o inocencia estaba dividida entre los reclusos, como en la mayoría de los sectores de la sociedad australiana, aunque los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, eran claramente hostiles. Un periodista que había pasado décadas en prisión escribió que yo era el primer sacerdote condenado del que había oído que tenía algún apoyo entre los prisioneros. Y recibí sólo amabilidad y amistad de mis tres compañeros reclusos en la Unidad 3 de Barwon. La mayoría de los agentes en ambas prisiones reconocieron que yo era inocente.

Entre los reclusos el rechazo hacia los perpetradores de abuso sexual juvenil es común en todo el mundo angloparlante, un interesante ejemplo de la ley natural que emerge a través de la oscuridad. Todos nosotros estamos tentados de despreciar a aquéllos que pensamos que son peores que nosotros. Incluso los asesinos comparten el desprecio hacia aquéllos que han violado a un joven. Sin embargo, irónicamente, este desprecio no es malo del todo, ya que expresa una creencia en lo correcto y lo erróneo, en el bien y el mal, que a menudo surge en las cárceles de formas sorprendentes.

Muchas mañanas en la Unidad 8 podía oir los cánticos de los musulmanes. Otras veces se relajaban un poco y no cantaban, aunque quizás rezaban en silencio. El lenguaje en la cárcel es áspero y repetitivo, pero rara vez oí maldiciones o blasfemias. El recluso al que le consulté pensaba que este hecho era un signo de fe, más que una prueba de la ausencia de Dios. Sospecho que los prisioneros musulmanes, por su parte, no toleran la blasfemia.

Me escribían reclusos de muchas cárceles, algunos regularmente. Uno de ellos era un hombre que había montado el altar cuando celebré la última misa de Navidad en la prisión Pentridge en 1996, antes de que la cerraran. Otro simplemente dijo que estaba perdido y en la oscuridad. ¿Podría sugerirle algún libro?. Le recomendé que leyese el evangelio de San Lucas y empezara con la Primera Carta de San Juan. Otro era un hombre de fe profunda y devoto del Padre Pío de Pietrelcina. Soñó que yo iba a ser liberado. Probó ser prematuro. Otro me dijo que entre los delincuentes profesionales, la opinión generalizada era que yo era inocente y todo había sido «amañado», añadiendo que era raro que los delincuentes reconocieran la verdad, pero no los jueces.

Como el de muchos sacerdotes, mi trabajo me había puesto en contacto con una amplia variedad de personas, así que no me sorprendieron los reclusos. Los agentes fueron en cambio una agradable sorpresa. Algunos eran amables, uno o dos casi hostiles, pero todos se comportaban de forma profesional. Si hubiesen permanecido en silencio durante meses, como los que vigilaron al cardenal Van Thuan cuando estuvo en aislamiento en Vietnam, la vida habría sido mucho más dura. La hermana Mary O´Shannassy, la principal encargada de la pastoral católica penitenciaria en Melbourne con 25 años de experiencia, que hace un gran trabajo -¡un hombre condenado por asesinato me dijo que le daba un poco de miedo!- reconoció que la Unidad 8 tenía un buen personal y estaba bien dirigida. Después de que mi apelación a la Corte Suprema de Victoria fue rechazada, consideré no apelar a la Corte Suprema de Australia, dando como razón el hecho de que si los jueces iban simplemente a cerrar filas, no necesitaba cooperar en una farsa tan cara. El jefe de la prisión de Melbourne, un hombre más grande que yo y bastante directo, me animó a perseverar. Me animé y le estoy agradecido.

En la mañana del 7 de abril, la televisión nacional retransmitió el anuncio del veredicto de la Corte Suprema. Vi desde mi celda, en el canal 7, cómo un sorprendido joven reportero informaba a Australia de mi absolución y se mostró aún más perplejo ante el hecho de que hubiese sido por unanimidad de los siete jueces. Los otros tres reclusos de mi unidad me felicitaron, y pronto fui liberado en un mundo confinado por el coronavirus. Mi viaje fue extraño. Dos helicópteros de la prensa me siguieron desde Barwon hasta el convento de carmelitas de Melbourne, y al día siguiente, dos coches de la prensa me acompañaron los 880 km hasta Sydney.

Para muchos, el tiempo en prisión es una oportunidad de ponderar y hacer frente a las verdades elementales. La vida en prisión eliminó cualquier excusa de que estaba demasiado ocupado para rezar, y mi horario regular de oración me sostenía. Desde la primera noche, siempre tenía un breviario (incluso de otro tiempo litúrgico), y recibía la sagrada comunión cada semana. En cinco ocasiones asistí a misa, aunque no pude celebrarla, un hecho que lamenté especialmente en Navidad y en Pascua de Resurrección.

Mi fe católica me sostuvo, especialmente el comprender que mi sufrimiento no era inútil sino que lo podía unir al de Cristo Nuestro Señor. Nunca me sentí abandonado, sabiendo que el Señor estaba conmigo, incluso cuando no entendía lo que Él estaba haciendo durante la mayor parte de esos trece meses. Durante muchos años, yo les había dicho a los que sufrían y a los que estaban agobiados que el Hijo de Dios, también pasó por pruebas en esta tierra, y ahora yo mismo era consolado por este hecho. Así que recé por mis amigos y enemigos, por los que me apoyaban y por mi familia, por las víctimas de abuso sexual, y por mis compañeros de prisión y agentes penitenciarios.

articulos
Prev Next

Todo un mes con la Virgen María

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Mayo es el mes mariano por excelencia. En este(...)

Leer más...

Una semana decisiva

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Cuando estamos a punto de entrar en la semana decisiva en la que se puede consumar, Dios no lo quiera, el cisma en Alemania,(...)

Leer más...

La enfermedad da la cara

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Ésta ha sido una semana complicada. Empezó con un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, avalado, por supuesto, por el(...)

Leer más...

En la boca del lobo

El Papa ha ido, y lo que es más importante, ha vuelto de Irak. Se ha metido en la boca del lobo y ha salido ileso de ella. No sólo ileso, ha salido triunfador. Había más que preocupación, había(...)

Leer más...

El mundo sin Dios

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

“Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa”. Es una frase de Chesterton que sirve como profecía de lo(...)

Leer más...

Impulsar la justicia social

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Desde 2008, y convocado por las Naciones Unidas, cada 20 de febrero se conmemora el Día Internacional(...)

Leer más...

Alemania, penúltimo acto

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Aunque no hay confirmación oficial, los obispos alemanes habrían presentado ya en el Vaticano, para que fueran estudiadas, algunas de las propuestas aprobadas en(...)

Leer más...

Biden también divide a la Iglesia

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

La revista dedicó la portada(...)

Leer más...

La verdadera unidad

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

La toma de posesión de Joe Biden como presidente de Estados Unidos ha generado un auténtico terremoto en la Iglesia católica de ese país.(...)

Leer más...

Tres encíclicas, tres relaciones

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Desde(...)

Leer más...

Una sociedad de asesinos

Autor: Francisco J. CARBALLO

Con 198 votos a favor (PSOE, Podemos, BNG, ERC, Junts per Catalunya, Más País, Bildu, PNV, CUP, Ciudadanos), 138 en contra(...)

Leer más...

Ministerios laicales

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El Papa ha modificado un artículo del Código de Derecho Canónico, el 230.1, permitiendo que los laicos, hombres y mujeres, que sean considerados aptos(...)

Leer más...

Iguales en los derechos, en los deberes …

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Hablar(...)

Leer más...

Las mujeres al servicio del Evangelio

Autor Benedicto XVI, Papa

Queridos hermanos y hermanas: Llegamos(...)

Leer más...

Buenas y malas personas

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

Escribo estas líneas en los últimos días de las(...)

Leer más...

Violencia y violencias

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

La noticia de esta semana, sin duda, ha sido la toma del Congreso norteamericano por una multitud de seguidores del aún presidente Trump. Me(...)

Leer más...

"Annus horribilis" para la Secretaría de…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Sobre lo que queda de la mítica y omnipotente(...)

Leer más...

Nacer esta Navidad

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Las fiestas de Navidad suponen la alegre conmemoración del(...)

Leer más...

La corrupción de la libertad

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Le creó como un animal, del género homo y de la especie sapiens, pero que(...)

Leer más...

San Ambrosio y San José

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El arzobispo emérito de Philadelphia, monseñor Chaput, ha intervenido en una cuestión que está generando mucha polémica en Estados Unidos: la posibilidad de que(...)

Leer más...

Ante el debate sobre la ley de eutanasia

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

El próximo día 17, jueves, parece(...)

Leer más...

Fraternidad universal y derechos humanos

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

La fecha del 10 de diciembre, aniversario de la(...)

Leer más...

Un Adviento diferente

Autor: Santiago MARTÍN sacerdote FM

Estamos ya en Adviento y parece como si este año todo girara en torno a la epidemia del virus Covid. Y me refiero no(...)

Leer más...

El Adviento como apertura

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Como “tiempo fuerte” que es, el Leer más...

Europa no debe sucumbir a la red Soros

Autor: Viktor ORBAN, presidente de Hungría

Muchos creen que el primer ministro de(...)

Leer más...

Iglesias cerradas. ¿Qué ha cambiado en l…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

No pasan inadvertidas, en el Vaticano, las restricciones impuestas(...)

Leer más...

El cardenal Becciu se defiende

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Entre otras muchas cosas que han ocurrido esta semana y que afectan a la Iglesia, merece la pena detenerse en tres: los ataques a(...)

Leer más...

Carta abierta sobre el "caso Becciu"

Autor: Andrea PAGANINI

Querido periodista católico, no soy nadie, no tengo título, pero amo a la Iglesia y al Papa. Leer más...

Raíces teológicas del antropocentrismo e…

Autor: Héctor AGUER, arzobispo emérito de La Plata

En numerosos pasajes del Antiguo Testamento se encarece la dignidad del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios; esta referencia(...)

Leer más...

La esperanza en la encíclica "Fratelli T…

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

La esperanza es la actitud que mejor describe la invitación que nos hace, cada año, el Adviento.(...)

Leer más...

¿Serán pocos los que se salvan?

Autor: George PELL, cardenal prefecto emérito de la Secretaría de Economía del Vaticano

En 1972 participé en(...)

Leer más...

La Teología del Pueblo o la transformaci…

Autor: Carlos Daniel LASA, doctor en Filosofía

Unas breves notas, sabiendo que el formato impide un desarrollo(...)

Leer más...

Tiempos apostólicos

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

La publicación, por parte de la Santa Sede, del documento sobre el ex cardenal McCarrick cierra, al menos de momento, un lamentable capítulo de(...)

Leer más...

Las tres lecciones del informe McCarrick

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Son por lo menos tres las lecciones que se extraen de las 461 páginas del Informe sobre(...)

Leer más...

Hacia, con y de los pobres

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Coincidiendo con el 33º domingo del Tiempo Ordinario, este 15 de noviembre de 2020 celebramos la IV(...)

Leer más...

Impunidad

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Aunque los ojos del mundo han estado puestos, esta semana, en lo que pasaba en Estados Unidos, en lo que afecta a la Iglesia(...)

Leer más...
Español (spanish formal Internacional)English (United Kingdom)
blog
blog-rojobilbao
 
blog-credo
 
blog-biografia 
blog-Islam
 
 enlaces 

tvonline misadeldiafranciscanosdemarialibroslibresNUEVAWEB-franciscanos-4