Text Size
Viernes, Mayo 29, 2020
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

El llanto de Pedro

Autor: Gastón ESCUDERO, escritor

Uno de los pasajes que la Pasión de Nuestro Señor ofrece a nuestra consideración es la triple negación de Pedro mientras Jesús era interrogado por Caifás.

En la figura de Pedro se representa el drama de la Iglesia militante, de todos y cada uno de los bautizados mientras peregrinamos por este mundo: amamos a Jesús, procuramos seguirlo, en algún momento le hemos dicho sinceramente que daríamos a vida por Él y, sin embargo, tarde o temprano terminamos negándolo… para luego volver a Su lado. Pero, ¿por qué lo negamos? O, como dice san Pablo, ¿por qué sale de mí el mal que no quiero y no sale el bien que quiero?

En su relato de la Pasión, San Lucas observa que después de que Jesús es apresado en el huerto de Getsemaní es conducido a casa de Caifás y “Pedro le seguía de lejos”. Dadas las circunstancias es entendible que Pedro siguiera al Señor de lejos, pero si el evangelista dejó constancia de ello es porque quiso decirnos a nosotros que cada negación nuestra es precedida por un “seguir de lejos” a Jesús que se concreta de varias formas: rezar menos, ceder un poco aquí y otro poco allá en la doctrina y en la ascética, relativizar o restar importancia a las propias faltas y lo mismo con las faltas de los seres queridos (amigos, padres, hijos) por no querer reconocer las terribles consecuencias que se sigue de cada pecado por pequeño que sea. Inexorablemente, cada vez que cedemos un poco, nos alejamos un paso de Jesús y preparamos nuestro ánimo para una negación.

A continuación el evangelista hace una segunda observación: “En medio del atrio habían encendido un fuego y estaban sentados. Pedro se sentó entre ellos”. He aquí una doble inconsecuencia. La primera: Pedro se sienta cerca del fuego para calentarse mientras su Maestro es objeto de escarnio, burlas, escupitajos y golpes. Si Pedro no lo estaba viendo —puesto que Jesús estaba siendo interrogado dentro de la casa y él se quedó en el patio—, al menos vio la rudeza con que fue apresado y luego arrastrado a la casa de Caifás, por lo que debió suponer que el Señor no iba a ser mejor tratado en presencia del sumo sacerdote; debió entonces solidarizar con el Señor evitando hacer más grata la espera en vez de buscar algo de confort. La segunda inconsecuencia es “entre ellos”: “ellos” eran los soldados y guardias que habían apresado a Jesús. Sorprendentemente Pedro no previó que al buscar confort en compañía de los enemigos del Señor iba a terminar actuando como uno de ellos.

Entonces, cuando una criada de la casa descubre a Pedro y lo hace saber a los circundantes, la primera negación no es más que la consecuencia lógica de las imprudencias e inconsecuencias previas. De alguna manera, Pedro ya había empezado a negar a Jesús siguiéndolo de lejos, calentándose al fuego y sentándose entre los enemigos. He aquí la historia de cada traición nuestra a título personal y también institucional. Digo institucional porque no puedo evitar asociar esta reflexión con el artículo de Benedicto XVI sobre los abusos sexuales en la Iglesia recientemente publicado. Al explicar el origen de esta situación Benedicto menciona dos causas, una radicada en el mundo y otra en la propia Iglesia: el ambiente de liberación sexual de los años 60 del siglo pasado promovido por el Estado y algunos movimientos sociales, y el colapso de la teología moral católica que permitió que la Iglesia se contaminara con el mundo. Cómo no ver en el abandono de la enseñanza moral tradicional un “seguir de lejos” y luego un “sentarse entre ellos” para ocupar un lugar grato en medio del mundo. Las consecuencias, equivalentes a las negaciones de Pedro, fueron no sólo la relajación sexual y abusos de muchos clérigos sino también la falta de voluntad de los obispos en aplicar las sanciones debidas para detener el desorden y proteger la fe de los creyentes comunes dañada por la “arrogancia intelectual de aquellos que creen que son inteligentes”, dice Benedicto.

Volvamos a Pedro. El canto del gallo y, sobre todo, la mirada de Jesús lo hicieron tomar conciencia de su traición. Para mí, fuera de los actos del Señor el llanto amargo de Pedro es la escena más conmovedora de la Pasión. Me imagino el infierno como el llanto amargo y eterno de quien, habiendo sido cristiano, termina su vida habiéndose alejado de Cristo y después de la muerte entiende su error: lo tuvo todo y, libremente, lo cambió por un poco de confort pasajero que se esfumó tan rápido como llegó. Pero no fue así para el Príncipe de los Apóstoles, pues el Señor había rezado “para que su fe no desfalleciera y, una vez vuelto, confirmara a sus hermanos”.

En la vida personal, el dolor por los pecados que acompaña al arrepentimiento es necesario para recuperar la amistad con el Señor. La alegría infinita que provoca el saberse amado por Dios va siempre acompañada del dolor por las faltas cometidas, por no haber devuelto Amor con amor, por reconocer que la más pequeña traición es un desorden mayor que el cataclismo más grande en el orden natural. Para un cristiano consecuente no cabe “bajarle el perfil” al pecado, ni al personal ni a los ajenos. Contemplando la Pasión, entendemos que no hay pecado pequeño.

Y volvamos al tema de los abusos sexuales en la Iglesia. El escándalo generado por éstos equivale al canto del gallo que le recordó a Pedro la advertencia de Jesús sobre su traición. Ahora, “¿qué se debe hacer?”, pregunta Benedicto para enseguida enfrentar la opción que muchos se han apresurado a plantear: “Crear otra Iglesia para que las cosas funcionen”, una Iglesia que se adapte al mundo y acoja la modernidad, que deje de complicar a sus fieles con una teología moral exigente, que no imponga el celibato a sus sacerdotes, que acepte como lícitas las opciones sexuales que el mundo proclama, que ponga el acento en la Misericordia Divina y se olvide de la Justicia… En definitiva, una iglesia que ponga sus ojos en el mundo para asemejarse a él. Pero “ese experimento ya se ha realizado y ya ha fracasado”; es cosa de mirar lo que ha ocurrido con otras iglesias que han seguido ese camino.

Para saber qué hacer como Iglesia, el pasaje de las negaciones de Pedro nos muestra que tenemos la oportunidad de un nuevo comienzo. Primero, porque nos recuerda que Jesús ya ha intercedido por la Iglesia y los poderes del mal no prevalecerán contra Ella. Luego, la mirada ha de dirigirse a Cristo y no al mundo, para tomar así conciencia del error cometido y dolerse de haber querido seguirle de lejos. Al mirar a Cristo, lo veremos en la Eucaristía y en el testimonio de tantos santos y obras de la Iglesia que, a pesar de los abusos de algunos de sus ministros, no ha dejado de ser Santa: “Dios también tiene hoy sus testigos (mártires) en el mundo. Nosotros tenemos que estar vigilantes para verlos y escucharlos… El hoy de la Iglesia es más que nunca una Iglesia de Mártires y por ello un testimonio del Dios viviente”, dice Benedicto; sí, porque a pesar de todo la Iglesia sigue siendo más que el mundo porque en Ella está Cristo. Y finalmente, no me cabe duda que luego de las negaciones Pedro se desahogó con la Virgen y Ella lo perdonó y rogó por él, y así también la Iglesia debe mirar a Aquella que invocamos como “refugio de los pecadores”.

El llanto amargo de Pedro nos habla de las causas y gravedad del pecado, pero también nos habla de la necesidad de mirar a Cristo y de la indefectibilidad de Su amor y confianza en cada uno de nosotros y en Su Iglesia.

articulos
Prev Next

Las ideologías dominantes y la Iglesia

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

El reciente acuerdo entre el Partido Socialista, Podemos y Bildu ha hecho saltar(...)

Leer más...

Adaptarse es sucumbir

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Mientras en algunos países los obispos siguen peleando con los respectivos gobiernos por la negativa de estos a permitir las misas con público -los más(...)

Leer más...

El "Synodale Weg" y el irreflexivo plano…

Autor: Pietro DE MARCO, filósofo

Los obispos alemanes parecen no ser conscientes de(...)

Leer más...

No tengáis miedo

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

En la biografía de Benedicto XVI que acaba de publicar -de momento sólo en alemán- Peter Seewald, el Papa emérito afirma que la sociedad(...)

Leer más...

Carta de Benedicto XVI sobre San Juan Pa…

Autor: Benedicto XVI, Papa emérito

El 18 de mayo, se cumplirán 100 años desde que el papa(...)

Leer más...

Carta a un concejal despistado

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

Sr. Concejal, D. Aarón Cano: Siento desmentirle, defender la verdad y decirle que se ha equivocado usted plenamente,(...)

Leer más...

Cristo y Jonás

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

A pesar de estar aún confinados, aunque ya menos que antes, ésta ha sido una semana de noticias con largo recorrido: Sínodo de Alemania,(...)

Leer más...

La ideología de género al servicio del a…

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

Acaba de publicarse en Alemania un libro de Peter Seewald titulado «Benedickt XVI.(...)

Leer más...

Sexo, mujeres, poder. Los tres desafíos …

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

La pandemia de coronavirus ha hecho que el “camino(...)

Leer más...

Poder y sinodalidad

Autor: Gerhard MÜLLER, prefecto emérito de Doctrina de la Fe

La apostolicidad y la sinodalidad son dos(...)

Leer más...

Tiempo de espiritualidad

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Lo más destacado de la semana, que no lo más importante, ha sido el enfrentamiento entre algunas Conferencias Episcopales y sus respectivos gobiernos sobre(...)

Leer más...

Hombres delicados

Autor: Carlos Andrés GÓMEZ, doctor en Filosofía

De mis años escolares tengo una enorme cantidad(...)

Leer más...

La existencia del infierno

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

Uno de los interrogantes de mucha gente es si existe o no el(...)

Leer más...

La desescalada

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Mientras la pandemia está en expansión en algunos países, en otros parece que ya se ha estabilizado e incluso que su incidencia va disminuyendo.(...)

Leer más...

Dios es misericordia

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Era inevitable que, más pronto o más tarde, saltara la polémica de si la pandemia que padecemos es o no un castigo divino. Destacadas(...)

Leer más...

Celibato, Amazonía, Alemania. Vuelve al …

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

En la mañana del domingo de Pascua y en la mañana del lunes de Gloria la revista(...)

Leer más...

La pandemia a la luz del Cántico de Jere…

Autor: Anthelme ADZAKLUI, religioso FM

Desde el acontecimiento salvador de la segunda persona de la Trinidad, Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado, la mirada del mundo(...)

Leer más...

Pulmones y corazones

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Nos adentramos en el tiempo(...)

Leer más...

¡Es la Teología, estúpìdos!

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

Varios amigos lamentan la cobardía de algún obispacho (contracción de «obispo(...)

Leer más...

Una Semana Santa diferente

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Esta semana han sido dos las noticias más destacadas relacionadas con la(...)

Leer más...

La Pascua del cardenal Pell

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

“Lo que más deseo afra es celebrar una misa”,(...)

Leer más...

La Semana Santa del cardenal Pell

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Cuando en Roma todavía era de noche, hoy martes 7 de abril el tribunal supremo de Australia(...)

Leer más...

Una Semana Santa única

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Todas las semanas, desde hace años, dedico este comentario a analizar la actualidad de la Iglesia. Esa actualidad sigue centrada en lo que la(...)

Leer más...

El régimen chino y su culpabilidad moral…

Autor: Charles MAUG BO, cardenal arzobispo de Rangún

El viernes pasado, el Papa(...)

Leer más...

Compañeros en la tribulación y también e…

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

El autor del último libro de la Biblia se presenta así: “Yo, Juan, hermano vuestro,(...)

Leer más...

Un Wittenberg a cámara lenta sinodal

Autor: George Weigel, escritor

Como demostró magistralmente Carlos Eire, de la Universidad de(...)

Leer más...

Pedir sin insultar

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El mundo continúa sometido al imperio del coronavirus que, como un dictador sangriento,(...)

Leer más...

Nada nuevo bajo el sol: La Iglesia, culp…

Autor: Jorge GONZÁLEZ GUADALIX, sacerdote

Siempre es bueno tener a alguien a quien echar la culpa, y(...)

Leer más...

Es más que el coronavirus. Es un cambio …

Autor: Roberto PERTICI, historiador

El texto de Pietro De Marco, como siempre, me(...)

Leer más...

La peste de la banalidad

Autor: Pietro DI MARCO, filósofo

En la coyuntura mundial de la pandemia actual(...)

Leer más...

Coronavirus: La obediencia cristiana a l…

Autor: José María URABURU, sacerdote

La Iglesia Católica, fiel a su historia, ha de librar(...)

Leer más...

Tiempo de oportunidades

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Las medidas que los obispos están tomando para evitar que la participación en las distintas actividades de la Iglesia contribuya a la expansión de la(...)

Leer más...

Dios detiene el coronavirus

Autor: Domingo DE ALMOGUERA, escritor

La epidemia del coronavirus supondrá(...)

Leer más...

Agua y cambio climático

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Con el lema «Agua y cambio climático», este 22 de marzo se conmemora(...)

Leer más...

Dios en tiempo de coronavirus

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Gabriel García Márquez escribió en 1985 “El amor en los tiempos del cólera”, según parece basada en la historia de amor entre sus propios padres. La(...)

Leer más...

El coronavirus desde la Providencia: Lla…

Autor: José GRANADOS, sacerdote

Estos días de Cuaresma releemos la salida de Israel de Egipto,(...)

Leer más...
Español (spanish formal Internacional)English (United Kingdom)
blog
blog-rojobilbao
 
blog-credo
 
blog-biografia 
blog-Islam
 
 enlaces 

tvonline misadeldiafranciscanosdemarialibroslibresNUEVAWEB-franciscanos-4