Text Size
Martes, Agosto 04, 2020
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

ultimasnoticias

La Compañía de Jesús a la deriva. La acusación de un gran jesuita

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

“Me parece que estoy en buena Compañía…”. Así un exultante Antonio Spadaro ha saludado vía twitter la salida de “Confesiones de jesuitas”, la reedición ampliada de un libro ya publicado en 2003, con el título “31 jesuitas se confiesan”, en el que ahora también aparece él, junto con otros 37 jesuitas entre los cuales algunos muy importantes, vivos y difuntos, de Avery Dulles a Carlo Maria Martini, de Roberto Tucci a Tomás Spidlik, de Jon Sobrino a Robert F. Taft, de Adolfo Nicolás a Arturo Sosa Abascal, los últimos dos generales de la Compañía de Jesús.

Los editores del libro, los catalanes Valentí Gómez-Oliver y Josep M. Benítez-Riera, escriben en el prefacio que estímulo del aggiornamento de este conjunto de testimonios ha sido la elección del primer Papa jesuita de la historia. A cada uno de ellos han pedido que “confiesen” su experiencia personal de vida, para componer una especie de autorretrato colectivo de la Compañía de Jesús, llegado hoy con Jorge Mario Bergoglio al culmen de la Iglesia.

Pero atención. “Confesiones de jesuitas” está lejos de ser un libro celebrativo. El Padre Spadaro no se debe haber dado cuenta, visto cómo ha exultado encontrándose en medio de una Compañía que no resulta, de ninguna manera, que sea tan “buena”, según la opinión de algunos de sus mismos hermanos.

Basta leer, para entender esto, la confesión de Xavier Tilliette, francés, muerto a casi cien años el 10 de diciembre de 2018, y saludado el día después en el “L’Osservatore Romano” como“no sólo un filósofo y un teólogo de gran clase, sino un verdadero jesuita”.

Tilliette no tenía rivales como estudioso del filósofo alemán Schelling, al que dedicó un libro monumental insuperado hasta el día de hoy. Sino que sus investigaciones se extendían aún más, en la frontera entre fe y razón, lo que le ha procurado la admiración y la amistad de gigantes del pensamiento católico del siglo XX, como Gaston Fessard, Henri de Lubac, Jean Daniélou, Hans Urs von Balthasar, los primeros tres también ellos jesuitas. Y merece la pena leer el recuerdo conmovido que le dedicó en “L’Osservatore Romano” el también jesuita Jacques Servais, discípulo de von Balthasar y autor de la más importante entrevista teológica a Joseph Ratzinger después de su renuncia al papado.

Pues bien, esto es lo que Tilliette escribe –entre otras muchas cosas– en su “confesión”.

Para comenzar, estas palabras suyas son como un título a lo que sigue:

“Mi vocación religiosa en la Compañía de Jesús fue precoz y prácticamente no ha vacilado jamás. Solo durante los últimos decenios, ante los cambios que la hacían irreconocible en su marco, ha sido puesta a dura prueba y han surgido los interrogantes: sobre el ejercicio de los votos, la pobreza y la obediencia, sobre la función de los superiores, sobre el futuro de la Compañía”.

Uno de los momentos de inflexión fue 1968, que Tilliette vivió en París, precisamente cuando se dedicaba en cuerpo y alma a su monumental estudio sobre Schelling, y mientras otro jesuita más célebre, Michel de Certeau –al que años después el Papa Francisco ha definido “el más grande teólogo para nuestros días”, pero al que de Lubac ha tachado de "Joaquinita" prendado de una presunta época de oro ya sin la institución Iglesia– al contrario, exaltaba la revolución como momento de liberación total:

“Viví muy mal la crisis de mayo de 1968, a la que fui reacio enseguida. El entusiasmo de un Michel de Certeau me parecía completamente incongruente. Se asistía al saqueo de esta institución venerable, la universidad, y de rechazo a una conmoción de la Compañía de la que nunca se ha recuperado”.

Este “desmoronamiento”, Tilliette lo describe así, en una Compañía de Jesús llegada a ser irreconocible para él y para tantos otros jesuitas:

“De forma paralela a la conmoción inesperada de 1968, y sin relación con ella, había tenido lugar la transformación razonable de la Iglesia a raíz del Concilio. Pero el aumento de libertad que le siguió tuvo consecuencias desastrosas para los escolasticados de la Compañía. En aquella ocasión también viví muy mal la evolución o transformación de nuestro modo de vida. La rebelión de los escolasticados me parecía absurda. Yo estaba convencido de que la Compañía tenía los nervios más sólidos y una fuerza interior capaz de superar la crisis sin ceder en nada de lo esencial. El resultado no ha sido el que yo esperaba. Gracias a Dios, el espíritu se ha salvado, pero el cuerpo del espíritu, la letra, ha sufrido de forma duradera. Es una dura prueba que ha sido infligida a los jesuitas de mi generación, de la generación precedente y de la siguiente. Quizá sea carencia de flexibilidad, falta de adaptación, pero ya no se reconocen en el estilo de vida laxa que se ha instaurado, ya no reconocen a la orden que en otro tiempo los acogió. Las congregaciones generales han tomado nota de los cambios que se han producido en los comportamientos, de la voluntad de independencia de sus miembros, de la permisividad que viene de la sociedad civil y que se ha difundido entre nosotros. Estas han arrinconado el tesoro de las reglas, la prioridad de las prioridades ya no es la vida religiosa comunitaria, que se ha roto en pedazos, sino la preocupación por la justicia y la predilección por los pobres. Hermoso ideal que corre el riesgo de quedarse en meras palabras y ser irrealizable para la mayoría”.

Un momento revelador de la crisis de la Compañía, Tilliette lo ve en lo que sucedió después de la muerte del cardenal Jean Daniélou, en la casa parisina de una prostituta, a la que había conducido al umbral de la conversión:

“Algo se ha roto en mí desde la muerte del cardenal Daniélou, cuando la calumnia llegó también de las filas de la Compañía y la actitud de los superiores fue torpe y mediocre. En lugar de volar en socorro de un hermano asesinado, se saciaron bajas venganzas. Fue entonces cuando dudé de mi orden, de su discernimiento, de su capacidad caballeresca. Caí de lo alto de mi ideal, como Mallarmé. Antes de entrar en ella y a lo largo de mi formación, tenía un ideal muy alto de la Compañía, de su espíritu de cuerpo, de su solidaridad”.

Como profesor de filosofía, primero en los institutos de formación de los jesuitas, y después en el Instituto Católico de París y por fin en la Universidad Gregoriana, Tilliette dice que también ha visto evaporarse en la Compañía el primado de los “intelectuales”:

“He pasado mi existencia de jesuita en los cargos tradicionales de director y de profesor de colegio, de redactor de revistas y de escritor, de profesor de universidad. He asumido esas tareas más bien austeras convencido de que el humanismo jesuita es primordial y de que los intelectuales son la pupila de los ojos de la Compañía. Parece que hoy día ya no es lo mismo y que se da preferencia a los ministerios directamente apostólicos. Creo más bien que se hace de necesidad virtud; el reclutamiento no permite mantener un alto nivel de estudios y los superiores no disponen de sujetos capaces de cubrir las vacantes a medida que se producen. Desde este punto de vista, el futuro de la Compañía es bastante sombrío. Se cierran casas y se amontona a los ancianos en residencias dotadas de personal médico. Sin duda, no hay otra solución. Pero nos gustaría que este fracaso inevitable no fuese acompañado por el discurso eufórico que se ha convertido en ritual y que recuerda los comunicados de derrota durante la guerra”.

Haciendo un balance, el cuadro que bosqueja Tilliette de la sociedad contemporánea es oscuro, también por el silencio de los “superiores”:

“Llegado a la edad en que se inclinan las sombras por el camino, tengo derecho a confesar una decepción que comparto con muchos. He cambiado infinitamente menos que mi entorno vital y es un sufrimiento sentirse desfasado, antimoderno y, por desgracia, cómplice, porque la influencia del ambiente circundante es demasiado fuerte. No hay que incriminar a nadie, aunque haya faltado en ciertos momentos una palabra decidida de los superiores. La mentalidad materialista reina y se extiende sin ser contrarrestada por la conciencia colectiva. Dios está ausente de los corazones. El inocente y la víctima valen menos que el culpable. Una sociedad que mueve cielo y tierra contra la pena de muerte y, al mismo tiempo, justifica y preconiza el aborto libre, está en lo más bajo de la escala de la perversión”.

Sin embargo, la conclusión está llena de esperanza, porque más que la pertenencia a la Compañía, vale el servicio a la Iglesia:

“Nuestra época, una de las más oscuras de la Historia, ve sin embargo florecer sacrificios sublimes, heroísmos, ejemplos de santidad. Dan ganas de repetir con Gertrud von le Fort después de la primera guerra mundial: sola en el desastre y en la ruina universal resiste la Iglesia. La santa Iglesia católica, como un faro en la colina. Que permanece intacta en su divina esencia incluso cuando nuestros pecados han manchado su noble rostro. La primera educación me inculcó el amor y el respeto por la Iglesia, sus sacramentos, su liturgia, el refugio de misericordia, de oración y de ciencia que ofrece a los pueblos del mundo. La vida de los santos, el ejemplo del padre de Lubac, la lectura asidua de Claudel me han enseñado a venerar la Iglesia, a subordinar la pertenencia a la Compañía al servicio de la Iglesia y del Papa, para el cual fue creada y continúa siendo su razón de ser. No la Compañía como tal, sino algunos jesuitas de todas las edades deben hacer un serio examen de conciencia. El mío no tranquiliza, es verdad, y me instruyo un proceso cada día. Pero no creo que haya pecado intencionalmente contra la luz”.

articulos
Prev Next

El silencio de los corderos

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

“Los católicos tienen el derecho a ser considerados con respeto”. Son palabras del cardenal Lacroix, arzobispo de Quebec, dirigidas a las autoridades de esa(...)

Leer más...

El culto litúrgico a los beatos y santos…

Autor: José Antonio DA CONCEICAO, sacerdote

La Biblia nos revela desde el Antiguo Testamento la voluntad amorosa de Dios de comunicar su santidad al pueblo:(...)

Leer más...

Las parroquias, a examen

En pleno verano y con muchas parroquias cerradas o bajo mínimos debido a la pandemia, la Congregación para el Clero, que preside el cardenal Stella, ha sacado un documento sobre las parroquias. Sin que se pueda decir que hay(...)

Leer más...

La sangre de Cristo y sus tres heridas

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

El 30 de junio de 1960, san Juan XXIII escribió la carta apostólica Inde aprimis, sobre(...)

Leer más...

El futuro es el pasado

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Esta semana me han llamado la atención los pronunciamientos de dos cardenales africanos. Prácticamente han pasado desapercibidos, primero por su contenido y segundo porque(...)

Leer más...

Mi tiempo en prisión

Autor: George PELL, cardenal prefecto emérito de la Secretaría de Economía del Vaticano

Leer más...

Experimento social de libro en Seattle

Autor: Jorge SOLEY, periodista

Lo que ha sucedido durante el mes de junio en Seattle ha sido una auténtica delicia para cualquier observador de la realidad. Nos referimos, claro está, a lo que(...)

Leer más...

De nuevo, el Concilio

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El Concilio Vaticano II vuelve a estar en el centro del debate interno en la Iglesia, aunque esta vez ese debate se esté dando(...)

Leer más...

Regresar a Galilea en tiempos de pandemi…

Autor: Isabel VARGAS, ama de casa

Inimaginable cuando estábamos celebrando el fin y principio de año 2019-2020, que en pocos días un minúsculo virus, el(...)

Leer más...

María, misericordia, esperanza y consuel…

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

En el pasado mes de junio, el Santo Padre sumó tres nuevas invocaciones marianas a las Letanías(...)

Leer más...

Los enemigos del perdón

Autor: Santiago Martín, sacerdote FM

El marxismo ha ocasionado muchos males a la Iglesia. El primero fue convencer a muchos pastores de que no había que hablar de la(...)

Leer más...

El rejuvenecer del águila

Autor: Manuel MORALES, sacerdote agustino

En esta mi bendita “clausura” del confinamiento, me trae el corazón a la memoria, junto a una multitud de gracias y gozos, alguna que(...)

Leer más...

Dos años de la reforma del Catecismo sob…

Autor: Francisco C. LÓPEZ, doctor en Ciencias Políticas

Se cumplen dos años de la reforma del número 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte. Leer más...

El fracaso del acuerdo de 2018 con China

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

El próximo 22 de septiembre,(...)

Leer más...

María, poder y gloria

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

La noticia de esta semana ha sido la salida del Papa emérito del Vaticano para ir a Alemania, a Ratisbona, a acompañar a su(...)

Leer más...

Charles de Foucauld y el islam

Autor: Juan Carlos SOLEY, economista

La noticia de la próxima canonización(...)

Leer más...

¿Qué nos dice hoy el Inmaculado Corazón …

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Este año se cumplen 50 años desde que se(...)

Leer más...

Agustino de clausura

Autor: Manuel MORALES, sacerdote agustino

Es un “empleo” que tuve en alguna rara ocasión, obligado por uno de mis posoperatorios, pero entonces con dolores, sacrificado, y no de muy(...)

Leer más...

La Iglesia alemana, entre "reclamo nacio…

Autor: Roberto PERTICI, historiador

Los artículos de Sandro Magister y Pietro De Marco(...)

Leer más...

Año del Agradecimiento

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Dicen que en las grandes crisis sale de dentro lo mejor y también lo peor que hay en el hombre. En esta terrible pandemia(...)

Leer más...

Dar al César en una epidemia. Los límite…

Phil LAWLER, periodista

Mi amigo y colega Jeff Mirus nos advierte de que no debemos apresurarnos a juzgar(...)

Leer más...

Negocios vaticanos. La venganza del card…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Han impactado, el 5 de junio, el arresto y(...)

Leer más...

Pandemia, cuarentena, funcionarios, past…

Autor: Héctor AGUER, arzobispo emérito de La Plata

La palabra pandemia, como tantas otras(...)

Leer más...

Luz, sal, levadura

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

La difícil situación generada en Estados Unidos tras el presunto asesinato de George Floyd, afroamericano, a manos de un policía, con saqueos e incendios(...)

Leer más...

Sínodo alemán. Sobre el nuevo presidente…

Autor: Pietro DE MARCO, filósofo

En las aventuras revolucionarias, las formulaciones de la(...)

Leer más...

Cansados y agobiados

Autor: Fernando CHICA, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO

Leer más...

Abandonarse en Dios

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

En el comentario a la actualidad de la Iglesia de la semana pasada, afirmé que adaptarse es sucumbir. No soy ningún profeta. Me limito(...)

Leer más...

San José de Arimatea

Autor: Ana HERNÁNDEZ, periodista

No estaba en el radar de Jesús, no queda constancia de una conversación,(...)

Leer más...

Las ideologías dominantes y la Iglesia

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

El reciente acuerdo entre el Partido Socialista, Podemos y Bildu ha hecho saltar(...)

Leer más...

Adaptarse es sucumbir

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Mientras en algunos países los obispos siguen peleando con los respectivos gobiernos por la negativa de estos a permitir las misas con público -los más(...)

Leer más...

El "Synodale Weg" y el irreflexivo plano…

Autor: Pietro DE MARCO, filósofo

Los obispos alemanes parecen no ser conscientes de(...)

Leer más...

No tengáis miedo

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

En la biografía de Benedicto XVI que acaba de publicar -de momento sólo en alemán- Peter Seewald, el Papa emérito afirma que la sociedad(...)

Leer más...

Carta de Benedicto XVI sobre San Juan Pa…

Autor: Benedicto XVI, Papa emérito

El 18 de mayo, se cumplirán 100 años desde que el papa(...)

Leer más...

Carta a un concejal despistado

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

Sr. Concejal, D. Aarón Cano: Siento desmentirle, defender la verdad y decirle que se ha equivocado usted plenamente,(...)

Leer más...

Cristo y Jonás

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

A pesar de estar aún confinados, aunque ya menos que antes, ésta ha sido una semana de noticias con largo recorrido: Sínodo de Alemania,(...)

Leer más...

La ideología de género al servicio del a…

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

Acaba de publicarse en Alemania un libro de Peter Seewald titulado «Benedickt XVI.(...)

Leer más...
Español (spanish formal Internacional)English (United Kingdom)
blog
blog-rojobilbao
 
blog-credo
 
blog-biografia 
blog-Islam
 
 enlaces 

tvonline misadeldiafranciscanosdemarialibroslibresNUEVAWEB-franciscanos-4